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junio 30, 2026La IA acelera la demanda de electricidad y desafía la estabilidad de las redes eléctricas
La rápida expansión de los centros de datos impulsados por inteligencia artificial (IA) transforma el panorama energético global. Este fenómeno no solo incrementa la demanda de electricidad, sino que la vuelve significativamente más difícil de predecir. Según el informe “La IA y la red eléctrica: definiendo el panorama energético de los centros de datos” del Instituto de Investigación de Capgemini, la volatilidad actual plantea un desafío crítico para la planificación y el suministro de los sistemas eléctricos mundiales.
El estudio, realizado en enero de 2026, encuestó a más de 600 altos ejecutivos del sector eléctrico con ingresos anuales superiores a 500 millones de dólares. Los resultados destacan que los sistemas eléctricos entran en una nueva fase de incertidumbre debido a que las cargas de trabajo de IA son cada vez más impredecibles. Sin embargo, la propia tecnología también representa una solución viable para mitigar este impacto operativo.
Una era de incertidumbre y solicitudes fantasma
El principal reto para las empresas de servicios públicos radica en la incertidumbre del mercado. Actualmente, el 67% de los ejecutivos del sector eléctrico reporta la existencia de solicitudes de carga “fantasma”. Esto significa que alrededor de dos de cada diez peticiones de energía (19%) para centros de datos nunca se materializan. En consecuencia, los pronósticos se distorsionan y aumenta el riesgo de caer en sobreinversión o subinversión de capital.
Esta falta de previsibilidad genera un dilema en la asignación de recursos financieros. Las empresas deben determinar cuánta capacidad financiar, además de priorizar dónde y cuándo modernizar la red para evitar activos varados. Para los operadores a gran escala (hyperscalers), el escenario es igual de complejo. Ellos deben tomar decisiones de infraestructura en un entorno con plazos de conexión inciertos.
Por otro lado, el 77% de las compañías energéticas prevé serias dificultades para modelar los patrones de consumo derivados de la IA. Además, el 68% de los encuestados anticipa escasez de suministro, ya que la demanda de los centros de datos crece más rápido que la capacidad de ampliar la oferta energética.
Cuellos de botella y presión geográfica
La concentración geográfica de estas instalaciones agrava el problema en las redes locales. Más de la mitad de los líderes del sector identifica la aglomeración de carga como un obstáculo importante para ofrecer un servicio confiable. Los grandes conglomerados de alta densidad generan cuellos de botella localizados que ponen en riesgo la estabilidad del sistema.
“La IA está transformando los sistemas eléctricos mucho más allá del crecimiento de la demanda. Está exponiendo restricciones estructurales en la capacidad de la red, la planificación y la disponibilidad de energía”, señaló Claire Gauthier, líder mundial de Energía y Servicios Públicos en Capgemini.
Gauthier añade que las empresas de servicios públicos deben actuar como coordinadores del sistema. El objetivo es aprovechar los conocimientos analíticos de la IA para equilibrar los recursos, acelerar la capacidad disponible y sostener el crecimiento tecnológico.
El doble papel de la inteligencia artificial en la red
El consumo eléctrico por el entrenamiento y la inferencia de IA aumentará significativamente en los próximos tres a cinco años. El informe estima que pasará del 25% al 60% de la demanda total de los centros de datos, desplazando a otras cargas de trabajo de tecnologías de la información (TI).
A pesar de esta presión, la IA funciona como un multiplicador de fuerza para la confiabilidad de la red. El 60% de los ejecutivos espera que la analítica avanzada genere mejoras superiores al 10% en:
- La reducción de fallas operativas.
- La productividad general.
- La prevención y el restablecimiento rápido de interrupciones.
Sin embargo, la adopción tecnológica sigue siendo incipiente. Menos de la mitad de las organizaciones (45%) utiliza IA para la optimización de la red. Asimismo, solo el 16% ha implementado enfoques avanzados para gestionar los flujos de energía y reforzar la resiliencia en tiempo real. Los retrasos en la construcción de infraestructura subrayan la urgencia de acelerar la modernización mediante tecnologías climáticas y herramientas inteligentes.
Hacia sistemas híbridos y diversificados
Ante las restricciones de conexión, los centros de datos adoptan soluciones de energía in situ o detrás del medidor (behind-the-meter). Un 29% de las empresas ya despliega estas alternativas descentralizadas y un 39% planea incorporarlas a corto plazo. Además, el 86% de los operadores considera que la capacidad de funcionar de manera independiente a la red eléctrica tradicional representa una ventaja competitiva clave.
Finalmente, la resiliencia energética requerirá una combinación diversificada. El 78% de los ejecutivos del sector eléctrico coincide en que las fuentes renovables por sí solas no pueden abastecer de forma continua a los centros de datos de gran escala. Por esta razón, el 68% considera al gas natural como una solución transitoria necesaria a corto plazo mientras escalan las tecnologías de almacenamiento en baterías (BESS) y la energía nuclear de reactores modulares pequeños (SMR), un escenario que abre nuevas tensiones con las metas globales de descarbonización.



