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febrero 26, 2026Mitos y realidades sobre la seguridad de las fragancias: Lo que dice la ciencia
Ciudad de México, 26 de febrero de 2026.
Quizá por la forma en que nos hacen sentir bien con nosotros mismos, por los recuerdos que evocan o por la seguridad que nos dan, es un hecho que las fragancias se han convertido en una de las categorías de productos de cuidado personal que cuentan con mayor preferencia de los consumidores. En México, este mercado tiene un valor superior a los 44 mil millones de pesos, lo que es congruente con estudios internacionales.
De acuerdo con el informe “Cultura del bienestar: Esencialidad de la perfumería y la cosmética”, realizado por Stanpa y Kantar, los perfumes se encuentran dentro de los cinco elementos básicos que no pueden faltar en la rutina diaria. Así lo han confirmado el 53% de los hombres y el 63% de las mujeres. Curiosamente, las fragancias no son como tal un producto de higiene, lo que hace llamativo que sean tan utilizadas en comparación con categorías como la pasta de dientes y el jabón de baño, que se acercan a un 90% de uso.
Sin embargo, a pesar de su relevancia y su aportación para el bienestar, las fragancias han sido objeto de cuestionamientos y creencias que forman parte de mitos colectivos carentes de sustento técnico. Por ello, expertos de la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos y del Cuidado del Hogar (CANIPEC) revisaron los mitos más comunes para brindar información clara y confiable.
Desmitificando las fragancias
- Mito: “Las fragancias no están reguladas”. Realidad: Las fragancias cuentan con un marco regulatorio y autorregulatorio muy sólido. Su uso está sujeto a estrictas evaluaciones de seguridad basadas en evidencia científica. Organismos como la IFRA, la FDA y la COFEPRIS establecen reglas que definen concentraciones seguras y restricciones para cada ingrediente.
- Mito: “Las fragancias son peligrosas para la salud”. Realidad: Antes de llegar al mercado, cada fragancia pasa por evaluaciones técnicas rigurosas, considerando dosis, frecuencia de uso y tipo de contacto. Las fragancias comercializadas de manera formal cumplen con las regulaciones y reglas de seguridad para ser aptas para su consumo.
- Mito: “Las fragancias son un solo ingrediente”. Realidad: Una fragancia es una composición cuidadosamente formulada e integrada por múltiples ingredientes naturales y sintéticos, evaluados de forma individual y en conjunto. Esto permite lograr aromas seguros y reforzar la identidad de las marcas.
- Mito: “Los ingredientes naturales siempre son más seguros”. Realidad: El origen natural de un ingrediente no garantiza mayor seguridad. Tanto los ingredientes naturales como los sintéticos se someten a procesos de evaluación científica. Algunos compuestos naturales pueden causar irritación si no se usan adecuadamente, mientras que las alternativas sintéticas permiten mayor control y consistencia.
- Mito: “Las fragancias solo aportan olor”. Realidad: Además del aroma, influyen en el bienestar emocional, la percepción de limpieza y la experiencia sensorial. Contribuyen a la autoestima y al bienestar diario, aspectos muy valorados por los consumidores.
El valor del mercado formal
“La industria del cuidado personal y del hogar mantiene un compromiso permanente con la seguridad, la transparencia y la innovación responsable. A través de investigación científica continua, cumplimiento regulatorio y colaboración con autoridades y organismos internacionales, el sector trabaja para ofrecer productos seguros que respondan a las expectativas de bienestar, calidad y confianza de los consumidores”, mencionó Carlos Berzunza, presidente ejecutivo de la CANIPEC.
En un contexto donde la información circula rápidamente, separar mitos de realidades es fundamental. Las fragancias, cuando se desarrollan y utilizan bajo estándares científicos sólidos, son productos seguros y esenciales.
En este sentido, la industria hace un llamado a impulsar el consumo responsable en establecimientos que forman parte del comercio formal. Adquirir artículos de cuidado personal en dichos canales no solo garantiza mayor seguridad para el consumidor, sino que también fortalece la economía, fomenta la competencia leal y contribuye a la generación de empleo formal en el país.


