
Fernando Famanía, Jurado de los Global Entertainment Awards
febrero 16, 2026La evolución de la Experiencia del Cliente (CX) en América Latina ha dejado de ser una progresión lineal para convertirse en una disrupción exponencial. Nos encontramos en el epicentro de una convergencia inédita: la inteligencia artificial agéntica, la neurociencia aplicada y una madurez digital que nos obliga a dejar de ser simples usuarios para convertirnos en arquitectos de valor.
Al alcanzar el umbral de 2026, el imperativo corporativo es tajante: las organizaciones logran una eficiencia operativa total o sucumben ante la brecha de desconfianza que las separa del nuevo consumidor.
El triángulo del éxito: Mindset, Skillset y Toolset
La experiencia me ha demostrado una verdad fundamental: la transformación digital es, ante todo, un cambio cultural.Bajo la metodología de “Mindset, Skillset, Toolset”, observamos que la mayoría de los fracasos corporativos nacen de un error sistémico: priorizar la herramienta (toolset) antes de transformar la mentalidad (mindset).
Un verdadero Moonshot —la búsqueda de un impacto 10x— exige sustituir el pensamiento incremental por una estrategia de innovación anclada en la neurobiología y blindada por la ciberseguridad.
La Neurona Digital: neurociencia y confianza

La tecnología, además de optimizar procesos, debe erradicar el miedo y fomentar la curiosidad. En este 2026, la gestión de la automatización agéntica requiere bases neurocientíficas para asegurar una conexión orgánica con el consumidor.
Latinoamérica es hoy un tablero de oportunidades y contrastes. Mientras el comercio electrónico supera los 200 mil millones de dólares, la región enfrenta una persistente “Brecha de Confianza”. En México, aunque el retail digital lidera con una penetración del 17.7%, la lealtad ya no se compra; se gana mediante la relevancia constante. Por ello, la inversión en IA no es una tendencia, sino una prioridad estratégica que ya acapara más del 25% del gasto tecnológico en los mercados clave.
La ventaja competitiva reside en la sincronización con los ritmos neurobiológicos del cliente, una arquitectura sostenida por cuatro pilares:
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Sincronización cognitiva: La IA debe resolver la “paradoja de la elección”, reduciendo la carga mental para ofrecer soluciones claras y directas.
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Gobernanza de la empatía sintética: El uso de Emotion AI para validar al cliente con honestidad y transparencia.
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Optimización del flujo temporal: Un sistema solo es inteligente si demuestra que valora y ahorra el tiempo del usuario.
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Resiliencia ética: Entender la ciberseguridad no como un software, sino como una capacidad mental y el pilar fundamental de la CX.
El comercio agéntico en acción
Casos de Éxito
El retail ha mutado de la búsqueda estática a la interacción conversacional. Casos como el de Liverpool en Méxicoilustran esta metamorfosis: las tasas de conversión han escalado del 3% al 7% en canales conversacionales. La resolución de problemas es hoy instantánea y la precisión predictiva alcanza el 85%, dejando obsoletos los antiguos historiales rígidos.
En el sector financiero, el modelo del “Banco 10x” ha redefinido el rol del colaborador, quien deja de ejecutar tareas repetitivas para transformarse en un orquestador de IA. Al automatizar el 60% de las consultas, el talento humano se libera para enfocarse en lo irreemplazable: el juicio ético y la sensibilidad emocional.
En conclusión, en el 2026, la ética es el motor del negocio. Defendemos una honestidad radical: el cliente debe tener siempre la certeza de cuándo interactúa con una IA.
El éxito se redefine a través del Factor Tiempo. La tecnología solo triunfa si demuestra una empatía funcional. En la era de la inteligencia artificial más avanzada, nuestra herramienta más poderosa y diferenciadora sigue siendo, invariablemente, el potencial humano.



