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febrero 25, 2026Cuando los algoritmos avanzan, lo humano manda: La visión de dentsu sobre el marketing en 2026
Ciudad de México, 25 de febrero de 2026.
En un ecosistema cada vez más dominado por algoritmos, automatización e inteligencia artificial, dentsu lanza una advertencia estratégica para las marcas: el crecimiento en 2026 no dependerá únicamente de la tecnología, sino de la capacidad para reconectar con verdades humanas que no cambian.
Esta es la premisa central de Human Truths in the Algorithmic Era: 2026 Media Trends, el reporte de dentsu que analiza los principales cambios en medios, creatividad y planeación estratégica rumbo al próximo año.
Tres verdades inmutables en la era algorítmica
El punto de partida son tres verdades que permanecen constantes incluso en un entorno dominado por la tecnología:
- Las personas son simples hasta que se vuelven complejas.
- Somos animales sociales.
- No leemos la publicidad.
Estas ideas hoy obligan a las marcas a repensar cómo conectan con las personas, diseñan experiencias, se insertan en la cultura y utilizan herramientas como la inteligencia artificial. Para Natalia Vanegas, Lead Strategy Director en dentsu México, el desafío actual no está en elegir entre lo humano o lo tecnológico, sino en encontrar el balance correcto.
“La inteligencia artificial es un habilitador, pero no nos va a permitir llegar por sí sola al entendimiento tan complejo que representan los humanos. Vivimos en un mundo muy complejo y nuestros cerebros están deseosos de simplicidad”, señaló.
Fricción, confianza y el puente de la nostalgia
Esa búsqueda de simplicidad convive con una tensión permanente: la obsesión por eliminar fricciones. En la carrera por eliminar obstáculos y acelerar procesos, muchas marcas han olvidado que no toda fricción es negativa.
“La fricción también puede generar valor cuando construye deseo, comunidad o confianza. El reto está en saber cuándo simplificar y cuándo introducir complejidad, y eso solo se logra con un listening activo de lo que las personas están demandando”, señaló Vanegas.
Otra de las claves está en el desplazamiento del alcance masivo hacia la relevancia cultural. En un contexto donde la desinformación y el contenido generado por IA dificultan distinguir lo real de lo artificial, la confianza se convierte en un activo clave.
“Hoy necesitamos agentes de confianza. Personas, comunidades o marcas con las que ya existe una relación construida, sobre todo en un contexto donde cada vez es más difícil distinguir qué es real y qué no”, apuntó la directiva.
Este cambio también explica el auge de la nostalgia y de las experiencias colectivas como respuesta a la hiperpersonalización algorítmica. Series, productos y referencias culturales del pasado regresan con fuerza, ahora potenciadas por plataformas tecnológicas del presente.
“Lo interesante es cómo se toman insights del pasado y se combinan con herramientas del presente para llegar a nuevas generaciones. Ese puente entre lo que fuimos y lo que somos hoy está generando una conexión muy poderosa”, explicó la estratega.
La IA con intención y la batalla por la atención
La inteligencia artificial aparece como un eje transversal en esta transformación, pero con una advertencia clara: su valor depende de la intención estratégica.
“Si estas herramientas no están pensadas para resolver un problema real del consumidor o del negocio, se quedan en un simple ‘ya hice AI’, pero no generan ningún impacto”, señaló Vanegas.

Natalia Vanegas, Lead Strategy Director en dentsu México
En el terreno de la comunicación, Human Truths in the Algorithmic Era plantea uno de los mayores desafíos: la atención se ha convertido en el nuevo campo de batalla. El problema no es la falta de atención, sino la baja calidad de las señales. Frente al fenómeno del we don’t read advertising, la propuesta es clara: construir narrativas coherentes a lo largo de todo el journey y apostar por el entretenimiento, la cultura y la creatividad como vías para generar conexiones significativas.
De cara a 2026, el mensaje es directo: las marcas necesitan una estrategia clara, pero lo suficientemente flexible para adaptarse a un entorno cultural que cambia todos los días.
“El termómetro cultural se mueve constantemente. Saber leer esos cambios sin perder el norte estratégico será clave para crecer en la era algorítmica”, concluyó.


