
El reporte Voice of the CISO 2026 de Proofpoint
noviembre 6, 2026
Sony revive el clásico Walkman
noviembre 6, 2026Por Niv Yarimi, presidente y fundador de Grupo Kabat y Kabat One
Tenemos cámaras, aplicaciones de 9-1-1, sensores, botones de emergencia, centros de comando, empresas privadas aliándose con autoridades y millones de datos generándose todos los días. La tecnología nos permite saber cada vez más y hacerlo más rápido.
La pregunta es qué hacemos con esa información cuando ocurre una emergencia.
En ese momento, los siguientes 60 segundos pueden cambiar por completo el resultado.
Una alerta entra al sistema. Hay que identificar qué ocurre, ubicar el incidente, conocer su nivel de prioridad, revisar qué información existe alrededor, encontrar los recursos disponibles y despachar la unidad adecuada. Después viene el seguimiento.
En papel parece sencillo, pero en la operación significa conectar información, tecnología, personas e instituciones en tiempo real.
Lo he visto muchas veces: cuando una alerta llega acompañada de ubicación, video, contexto y recursos disponibles, el operador puede tomar mejores decisiones. Los datos empiezan a ahorrar tiempo. Y en una emergencia, ahorrar tiempo puede significar salvar una vida.
Por eso me parece relevante que cada vez encontremos más ejemplos de colaboración entre autoridades y empresas. Hace unos días, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana anunció un acuerdo con una plataforma de movilidad para utilizar la inteligencia artificial en la identificación de posibles incidentes y facilitar así la solicitud de apoyo a las autoridades.
El caso es interesante por algo muy sencillo: muestra que la seguridad puede construirse también desde la colaboración.
Hay una enorme cantidad de infraestructura que ya existe fuera de los sistemas públicos. Están las cámaras en las empresas, comercios, universidades, escuelas, desarrollos inmobiliarios, estacionamientos y más; las comunidades generan información que, bajo reglas claras, puede ayudar durante una emergencia.
La oportunidad está en conectar. Y conectar implica confianza. Cada empresa, institución o ciudadano debe conservar el control de sus sistemas y decidir qué información comparte, cuándo puede consultarse y quién tiene autorización para hacerlo. Los accesos deben quedar registrados y ser auditables.
Esta idea de comunidad cambia la manera en que pensamos la seguridad.
Un centro de comando recibe una alerta. Cerca existe una cámara privada cuyo propietario previamente autorizó su integración. Esa señal puede aportar contexto al operador: qué está pasando, hacia dónde se movió una persona o un vehículo, cuál es la situación alrededor. Sumada a la geolocalización, al reporte y a las unidades disponibles, permite construir una imagen mucho más útil para decidir.
La escala del reto exige aprovechar mejor la información.
De acuerdo con el Censo Nacional de Seguridad Pública Federal y Estatal 2025 del INEGI, durante 2024 las instituciones estatales recibieron 54.9 millones de llamadas mediante el 911, 089 y otros sistemas. De ellas, alrededor de 13.7 millones fueron consideradas procedentes.
Al mismo tiempo, la ENVIPE 2025 del INEGI estimó que 93.2% de los delitos ocurridos durante 2024 no se denunció o no derivó en una carpeta de investigación.
Estas dos cifras nos cuentan partes distintas de una misma historia: existe una enorme cantidad de información llegando diariamente a las autoridades y, al mismo tiempo, una parte muy amplia de lo que ocurre nunca entra a los registros formales.
Por eso necesitamos construir ecosistemas más conectados.
Gobierno, iniciativa privada, universidades, comercios y ciudadanos podemos aportar piezas distintas de información. Cuando esas piezas llegan a una plataforma capaz de relacionarlas, priorizarlas y convertirlas en contexto operativo, la gente dentro y fuera de los centros de comando pueden reaccionar con mayor precisión.
El análisis de datos en seguridad tiene un propósito profundamente práctico y humano: ayudar a decidir para salvar vidas.
Me parece una buena noticia que los retos tecnológicos de seguridad estén cada vez más relacionados con estos temas: reducir tiempos, integrar fuentes, mejorar el despacho y coordinar a más actores.
Tenemos mucha infraestructura instalada y cada vez generamos más información. El siguiente paso es conseguir que esa información trabaje junta y llegue a la persona correcta cuando todavía puede hacer una diferencia.
***
Niv Yarimi es el presidente y fundador de Grupo Kabat, una empresa líder en el desarrollo de soluciones tecnológicas avanzadas para la seguridad. Con más de 20 años de experiencia, se ha posicionado como un referente en la industria a nivel nacional e internacional. Su enfoque estratégico y compromiso con la innovación lo han llevado a participar en mesas de seguridad globales y nacionales, colaborando con expertos en tecnología, líderes de opinión y organismos gubernamentales para enfrentar los desafíos actuales en materia de seguridad.
Bajo su liderazgo, Kabat One busca expandir su presencia en América Latina, Europa y Asia, con proyectos que sean reconocidos por su impacto en la reducción de índices delictivos.



