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mayo 26, 2026Maternidad después de los 35 años: el auge del embarazo tardío en Latinoamérica
El panorama demográfico en América Latina experimenta un cambio significativo. A pesar de que las tasas de fecundidad globales disminuyen de manera general, el número de embarazos en mujeres de entre 35 y 44 años mantiene un crecimiento sostenido en la región durante la última década. Este fenómeno responde a una tendencia donde las mujeres buscan la gestación en etapas de mayor estabilidad personal y profesional.
En el marco del Día Mundial de la Fertilidad, que se conmemora el 4 de junio, diversos especialistas en salud femenina subrayan la importancia de transformar la narrativa médica en torno a la maternidad madura. Actualmente, los avances científicos ofrecen alternativas viables para que las mujeres ejerzan su derecho a decidir el momento idóneo para ser madres.
La realidad demográfica y la “brecha del deseo”
De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la tasa global de fecundidad registra un mínimo histórico de 1.8 hijos por mujer en la región. Esta tendencia se refleja claramente en el comportamiento estadístico de diversos países latinoamericanos:
- Chile: 1.14 hijos por mujer.
- Argentina: 1.5 hijos por mujer.
- México: 1.8 hijos por mujer.
- Perú: 1.8 hijos por mujer.
Estas cifras demuestran que las mujeres optan cada vez más por retrasar la maternidad. Los análisis de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) señalan que postergar la gestación permite alcanzar metas académicas avanzadas, consolidación financiera y una mayor preparación psicológica.
Sin embargo, esta postergación genera contradicciones sociales. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte que en México el 21% de las personas sufren la llamada “brecha del deseo”. Este concepto describe a quienes terminan teniendo menos hijos de los que inicialmente planeaban, evidenciando cómo las demandas del entorno truncan los proyectos familiares.
Desafíos biológicos y mitos médicos
El retraso del reloj biológico expone al organismo a una disminución progresiva en la calidad y cantidad de la reserva ovárica. Esta realidad biológica influye en que la infertilidad afecte actualmente a una de cada seis personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
A pesar de las alertas médicas tradicionales, los especialistas aclaran que concebir después de los 35 años no implica una restricción definitiva. Las complicaciones para lograr el embarazo y los riesgos durante la gestación aumentan principalmente si existen condiciones de salud preexistentes, y no por el factor de la edad de forma aislada. Por lo tanto, el proceso requiere un seguimiento médico estrecho y especializado para garantizar la seguridad de la madre y del bebé.
Innovación científica y preservación de la fertilidad
La medicina reproductiva actual ofrece soluciones tecnológicas para contrarrestar las limitaciones del reloj biológico. La preservación de óvulos destaca como uno de los procedimientos más innovadores. Esta técnica consiste en la extracción, congelación y almacenamiento de los ovocitos, permitiendo mantener la juventud genética de las células de acuerdo con la edad en que se extrajeron.
“Hoy la ciencia ha avanzado para ofrecer opciones que protegen la salud femenina a largo plazo, permitiendo que la fertilidad deje de concebirse como un límite biológico inamovible y se transforme en una decisión consciente y planificada, donde el autoconocimiento de los propios procesos corporales sea el verdadero motor de la autonomía reproductiva”, explica la Dra. Paola Sevilla, Gerente Médica de Woman’s Health para Organon® Latinoamérica.
Por su parte, el Dr. Said Plascencia, Director Médico de Organon® Latinoamérica, afirma que el desafío prioritario en la región consiste en universalizar el acceso a la educación médica de calidad y desmitificar el envejecimiento reproductivo. La compañía farmacéutica enfoca sus esfuerzos en transformar la infertilidad de un tabú silencioso a una prioridad de salud tratable, ampliando las opciones de autonomía mediante terapias innovadoras y seguras.
Erradicar los prejuicios en torno a la reproducción madura resulta indispensable para ofrecer mejores alternativas de planificación familiar, consolidando el cuidado de la fertilidad como un pilar del bienestar social en Latinoamérica.


