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octubre 2, 2025A pesar del crecimiento sostenido de la banca digital y las aplicaciones financieras, el efectivo continúa siendo el medio de pago dominante en el país. En México, solo 2 de cada 10 personas prefieren pagos digitales, mientras que el 90 % de la población utiliza efectivo de forma habitual y el 85 % lo prefiere para compras menores a 500 pesos (Banco de México, 2023). Esta aparente contradicción revela un fenómeno más complejo que la simple falta de acceso tecnológico.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024, el 76 % de los mexicanos ya cuenta con al menos un producto financiero, y el uso de aplicaciones móviles creció más de 15 puntos porcentuales en los últimos tres años (INEGI, 2024). Sin embargo, este avance no se ha traducido de forma proporcional en la adopción cotidiana de pagos digitales en México.
Más cuentas, pero no menos efectivo
El caso mexicano no es aislado. A nivel regional, el estudio The New Era of Financial Inclusion in Latin America muestra que la titularidad de cuentas bancarias pasó de 55 % en 2017 a 74 % en 2021, y hoy supera el 80 % en varios países de la región (Mastercard & PCMI, 2022). Aun así, el uso del efectivo persiste como hábito dominante.
Este desfase sugiere que la inclusión financiera ha avanzado más rápido en el acceso que en el uso. Las tarjetas de débito y crédito siguen siendo los productos más conocidos, mientras que herramientas como pagos con código QR y cuentas digitales crecen, pero aún no desplazan al efectivo en transacciones diarias.
La segunda fase de la inclusión financiera
Para Galileo Financial Technologies, este momento representa un punto de inflexión. “El crecimiento del uso de apps móviles confirma que los consumidores están listos para dar un paso más allá de la bancarización básica”, explica Tory Jackson, director de Negocios y Estrategias de la compañía. Desde esta perspectiva, México estaría entrando en una segunda fase de inclusión financiera.
Esta etapa se caracteriza por un mayor interés en servicios de valor agregado, como préstamos digitales, esquemas de compra ahora y paga después, cuentas en moneda extranjera e incluso criptomonedas, especialmente entre generaciones más jóvenes. No obstante, el reto no es solo tecnológico, sino cultural y estructural.
Fintech, confianza y sostenibilidad
Casi la mitad de los usuarios reconoce que accedió por primera vez a productos financieros gracias a las fintech, que han reducido barreras históricas como comisiones elevadas y procesos complejos. Sin embargo, la adopción masiva de pagos digitales en México dependerá de factores como confianza, educación financiera y aceptación por parte de comercios pequeños [FALTA CONTEXTO REGIONAL DE COMERCIOS].
En conclusión, México avanza en inclusión financiera, pero el dominio del efectivo evidencia que el desafío ya no es abrir cuentas, sino lograr que los servicios digitales sean percibidos como útiles, confiables y relevantes en la vida cotidiana. La verdadera transformación ocurrirá cuando pagar digitalmente sea más conveniente que sacar billetes del bolsillo.


