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septiembre 10, 2026Los 32 estados de México regulan plásticos de un solo uso, pero solo 7 definen su comprobación técnica
México enfrenta una paradoja regulatoria en materia de sostenibilidad y gestión de residuos. Las 32 entidades federativas del país cuentan con disposiciones legales que restringen o prohíben los plásticos de un solo uso. Sin embargo, solo 7 estados establecen mecanismos claros para comprobar, mediante respaldo técnico y normas de ensayo, que las alternativas cumplan con la regulación vigente. Ignacio Parada, fundador y director ejecutivo de Bioelements, expuso esta problemática durante su participación en el foro Mexico Circular Hub.
El directivo planteó que el desafío ambiental exige superar la creación de leyes para enfocarse en la aplicación, verificación e impacto medible de las normas. Las autoridades deben considerar la capacidad técnica, la infraestructura disponible, la fiscalización, las alternativas tecnológicas y la participación coordinada entre consumidores y empresas. En la actualidad, el panorama legislativo mexicano muestra una fragmentación que genera 32 realidades distintas con criterios desiguales para evaluar el cumplimiento.
Los cuatro pilares para comprobar el cumplimiento ambiental
La diferencia entre una política ambiental efectiva y una simple declaración reside en la evidencia científica. Demostrar el desempeño real de un material requiere una metodología rigurosa que garantice la sostenibilidad de los procesos. Según el análisis de Bioelements, la verificación técnica de cualquier alternativa al plástico debe integrar cuatro elementos fundamentales:
- Ensayo normado: Aplicación de pruebas estandarizadas que midan la biodegradabilidad y compostabilidad del material.
- Laboratorio acreditado: Evaluación en instalaciones certificadas que garanticen la validez de los resultados.
- Plazo definido: Establecimiento de tiempos precisos para la degradación bajo condiciones específicas.
- Autorización verificable: Emisión de certificaciones oficiales por parte de los organismos reguladores.
El marco técnico para ejecutar estas evaluaciones ya existe en el país. La norma mexicana NMX-E-273 se encuentra alineada con estándares internacionales como ISO 17088 y ASTM D6400. Asimismo, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México aplica un criterio técnico local vinculado a esta regulación.
Hacia una economía circular basada en evidencia
La copia automática de leyes diseñadas para otros países no resuelve las necesidades locales. La infraestructura regional, los hábitos de consumo y la capacidad de fiscalización determinan si una prohibición transforma el ciclo de vida de los productos o permanece como texto legal sin aplicación práctica. Por esta razón, la transición hacia una economía circular exige la colaboración entre reguladores, fabricantes y sociedad civil.
Las autoridades necesitan fijar criterios claros y verificables. Las empresas deben desarrollar soluciones viables desde el punto de vista técnico y económico. Por su parte, los consumidores requieren comprender el nuevo modelo para participar de manera activa. Ignacio Parada concluyó que una prohibición aislada no construye circularidad, mientras que un sistema respaldado por evidencia científica asegura resultados sostenibles.
Trayectoria y certificaciones de Bioelements
Bioelements nació en Chile en 2014 como una empresa especializada en empaques biodegradables, compostables, biobasados y con contenido reciclado posconsumo. La compañía posee más de 30 formulaciones propias diseñadas para adaptarse a diversos entornos normativos y facilitar el cumplimiento legal de sus clientes. Sus soluciones incluyen bolsas, películas sintéticas y productos flexibles que se integran en líneas de producción convencionales sin requerir modificaciones operativas complejas.
En la actualidad, la firma opera en Estados Unidos y en nueve países de América Latina, entre los que destacan México, Brasil, Colombia, Perú, Argentina y Chile. La empresa atiende a más de 250 clientes globales y posee más de 46 certificaciones internacionales otorgadas por 50 laboratorios y universidades. Sus productos cuentan con el aval de normas como TUV, BPI Compostable y USDA Certified Biobased Product. Estos materiales se degradan en compostaje industrial, entornos domiciliarios, rellenos sanitarios y condiciones naturales específicas.



