Cuando estaba embarazada de mis hijos, no había tanto acceso a la información a nuestro alcance sobre el embarazo y la salud del bebé como la que hay en línea hoy en día. De hecho, mi esposo y yo amontonamos libros para bebés, pero realmente dependíamos de mi obstetra para que nos guiara a través de la experiencia, con chequeos de rutina regulares, sus consejos expertos y una fuerte dosis de palabras que nos dieran confort durante el camino. Mi relación con ella fue verdaderamente instrumental tanto en mi salud como en la salud de mis bebés.
Así que, cuando pienso en los aproximadamente 140 millones de mujeres que dieron a luz en 2020 en medio de la pandemia por la covid-19, me siento conmovida a un nivel personal. Entristecida al pensar en millones de madres que dependen del transporte público y tenían miedo -o no podían-asistir a chequeos médicos. Y desconsolada por leer estudios y datos sobre nacimientos que muestran un sorprendente aumento de las tasas de mortinato, en parte atribuido a esta falta de acceso a la atención prenatal de rutina.
Hemos publicado en el pasado sobre cómo la Covid ha transformado la atención para afecciones agudas y crónicas. Sin embargo, quería compartir el progreso que hemos hecho para apoyar especialmente a los futuros padres y padres jóvenes, y lo que la pandemia nos ha enseñado para el futuro.
De hecho, nuestra relación con la mayoría de los padres comienza mucho antes de que empiecen a buscar sacaleches o biberones: comienza con un latido del corazón. Desde esta primera experiencia, y durante todo el embarazo y el nacimiento apoyamos a las madres y sus parejas a mejorar los resultados de sus embarazos y la salud de sus bebés: una responsabilidad que no asumimos a la ligera.
Así, que cuando nos vimos ante los desafíos de la pandemia, en Philips nos unimos para apoyar a millones de madres, sus parejas y bebés a los que servimos, ayudando a aumentar el acceso a la atención e información y promoviendo su salud y bienestar de forma remota.





