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enero 14, 2026Energía limpia en 2026: el plan PLADESE y las nuevas reglas del juego
El inicio de 2026 marca un escenario de estabilidad para la energía limpia en México. Tras periodos de incertidumbre, el sector vislumbra oportunidades claras para proyectos alineados a la nueva visión del sistema eléctrico.
Emiliano Sánchez, director de Suministro Calificado de Energía Real, asegura que el entorno actual es más exigente en términos técnicos. Sin embargo, ofrece reglas más definidas que favorecen las inversiones bien estructuradas.
PLADESE: la brújula de 15 años
Un cambio fundamental es la implementación del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE). Este instrumento de la Secretaría de Energía (SENER) reemplaza al anterior PRODESEN.
El nuevo plan establece criterios de planeación vinculantes para la infraestructura, la confiabilidad y la seguridad energética. Según Sánchez, este marco marca una ruta con un horizonte de 15 años. Esto brinda un panorama amplio tanto para la industria nacional como para el nearshoring, que busca resiliencia energética a largo plazo.
Tecnología más allá de la generación
El año 2026 apunta a consolidar la gestión energética avanzada. No basta con generar energía limpia; hay que utilizarla eficientemente. Las tecnologías clave para este año incluyen:
- BESS: Sistemas de almacenamiento de energía en baterías.
- Microgrids: Redes locales independientes.
- Digitalización: Control inteligente de la red interna.
La combinación de estas herramientas permite soluciones más robustas y estándares altos de eficiencia.
Descarbonización y autoconsumo
El marco regulatorio actual ha dado certidumbre a la formalización del autoconsumo y la generación distribuida. Esto permitirá un aumento sostenido en el número de proyectos renovables, tanto detrás del medidor como en esquemas de suministro tradicional.
Energía Real prevé una tendencia clara a la reducción de emisiones de carbono del sector privado. Esto se acelerará conforme los grandes consumidores adopten generación propia (solar o eólica) y se alineen con metas corporativas de sostenibilidad.
El reto principal ahora es la adaptación técnica. Los nuevos requerimientos de interconexión exigen una planeación robusta desde etapas tempranas. Aunque esto eleva el nivel de cumplimiento, resulta en proyectos con mayor certidumbre operativa a largo plazo.


