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octubre 10, 2025La migración a la nube se ha convertido en un pilar de la transformación digital empresarial. Su flexibilidad y escalabilidad prometen eficiencia operativa, pero también introducen nuevas superficies de ataque que muchas organizaciones aún no están preparadas para gestionar.
De acuerdo con el Estudio de Seguridad en la Nube 2025, el 64% de las empresas considera la ciberseguridad una de sus cinco principales prioridades al adoptar modelos cloud. Sin embargo, existe una brecha preocupante entre intención y ejecución: solo el 8% cifra más del 80% de sus datos en la nube, a pesar de que el 55% percibe estos entornos como más difíciles de proteger que la infraestructura local
Identidad: el nuevo perímetro de seguridad
En los entornos cloud, el perímetro tradicional desaparece. La identidad se convierte en el principal muro de contención. Accesos mal gestionados, credenciales débiles y falta de autenticación robusta son hoy algunas de las principales causas de filtraciones de datos y accesos no autorizados.
Este cambio obliga a las organizaciones a adoptar controles dinámicos, capaces de ajustarse continuamente al mapa de riesgos, y a abandonar modelos de seguridad estáticos diseñados para infraestructuras on-premise.
El desafío del CISO y la deuda de seguridad
La transición al cloud también redefine el rol del Chief Information Security Officer (CISO). Mientras los procesos internos pueden tardar meses en aprobar nuevas herramientas de detección o respuesta, los atacantes actúan en cuestión de minutos.
El Informe de Seguridad en la Nube 2025 de Check Point señala que 65% de las organizaciones sufrió al menos un incidente de seguridad en la nube, evidenciando una creciente deuda de ciberseguridad: sistemas migran más rápido que los controles que deberían protegerlos.
[FALTA REFERENCIA COMPLETA DEL INFORME]
Riesgos frecuentes en entornos cloud
Entre los principales vectores de riesgo destacan:
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Configuraciones incorrectas, que exponen datos sensibles por errores humanos o ausencia de políticas estrictas.
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Gestión deficiente de identidades y accesos, facilitando el robo de credenciales.
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Dependencia excesiva de proveedores externos, bajo la falsa premisa de que la seguridad es totalmente delegable.
Hacia una ciberseguridad proactiva
La protección efectiva de entornos cloud requiere integrar la seguridad desde el diseño del negocio. Esto implica adoptar prácticas como:
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Auditorías continuas y controles automatizados para detectar desviaciones en tiempo real.
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Autenticación multifactor como estándar mínimo de acceso.
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DevSecOps, incorporando seguridad en cada etapa del desarrollo.
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Cifrado de datos en tránsito, en reposo y en uso, con monitoreo constante.
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Planes de respuesta a incidentes específicos para la nube, con simulacros periódicos.
Más que una herramienta tecnológica, la ciberseguridad en la nube es un cambio cultural que exige capacitación continua, procesos ágiles y una comprensión clara de la responsabilidad compartida entre proveedores y organizaciones.
Un nuevo equilibrio entre innovación y resiliencia
La nube seguirá siendo un habilitador clave de la innovación. Pero sin una estrategia de seguridad proactiva, también puede convertirse en un acelerador de riesgos. Anticiparse, y no solo reaccionar, es hoy la diferencia entre una transformación digital sostenible y una exposición permanente a ciberamenazas.


