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Por Everth Hernández, Director General de Aruba México, una empresa de Hewlett Packard Enterprise

 

Estamos en una era en la que los datos son el principal diferenciador. La agilidad y profundidad con que las personas y organizaciones sean capaces de sacarles provecho es directamente proporcional al éxito de lo que buscan conseguir.

En el caso de las empresas, los tomadores de decisiones lo tienen claro: de acuerdo con un estudio global que realizamos en Aruba[1], 7 de cada 10 profesionales de TI en el mundo ya usan activamente tecnologías que les permitan analizar datos en tiempo real más cerca del borde, pues saben que esto genera mayor eficiencia y conocimiento, y un 16% adicional tiene planeado hacerlo este año.

La arquitectura del borde ya aplanó el camino para el futuro digital en general, al mover la computación justo donde está la acción, aprovechando el poder de los datos que arrojan los dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) y demás gadgets para crear nuevas arquitecturas, ya sean edificios o ciudades inteligentes. Esto, sin duda, tendrá un impacto en la vida cotidiana de cada uno de nosotros, y sobre todo en nuestro entorno laboral. Conforme estas tecnologías continúen madurando, irán modificando más y más la forma en que trabajamos.

De acuerdo con un reciente reporte del World Economic Forum[2], la pandemia del Covid-19 ha sido un elemento de peso que ha hecho que el mercado laboral mundial se esté transformando con más agilidad de la que se esperaba, de manera que lo que se consideraba como “el futuro del trabajo”, hoy ya es –o está en camino cercano de ser– una realidad.

Por un lado, la automatización y digitalización van en aumento, con un 80% de los ejecutivos de negocio encuestados por el WEF comentando que están acelerando sus planes de implementar nuevas tecnologías y avanzar en la transformación digital de los procesos de trabajo, mientras que 1 de cada 2 empleados esperan que aumente la automatización en algunos de los roles de la empresa en que trabajan.

Hoy, y cada vez más hacia el futuro, es menos importante estar en un lugar en específico para hacer nuestro trabajo, pues las máquinas serán las encargadas de la mayoría de esas tareas de repetición en sitio, dejándonos a los humanos el tiempo y espacio para llevar a cabo las actividades de más alto espectro, las enfocadas en el conocimiento, la experiencia y el juicio, para la toma de decisiones y el avance de los negocios.

Con base en esto, en Aruba observamos dos nuevas modalidades en el terreno laboral:

  • Economía “gig”: Consiste en la ejecución de trabajos temporales, a destajo, como podría ser pasear perros de extraños, hacer la entrega de artículos a domicilio o transportar gente desconocida al aeropuerto. También se les conoce como “gig jobs”, y si bien suelen ser actividades adicionales a un empleo habitual que se realizan en horas libres, muchas personas están ganando lo suficiente como para mantenerse por completo con este tipo de actividades.
  • Trabajo remoto: Debido a la emergencia sanitaria en que nos encontramos, el crecimiento de esta modalidad ha sido impresionante en los últimos meses. Según un análisis del IPADE[3] basado en una encuesta de la IAE Business School, México es el país latinoamericano con mayor aceptación hacia el home office y donde hay mayores expectativas de continuar con este esquema. A nivel nacional, de acuerdo con el reporte, un 69% de las empresas habilitaron el teletrabajo durante la pandemia.

A todas las nuevas tendencias y modelos de trabajo, hay que destacar que el pasado 12 de enero se aprobó la Ley Federal del Trabajo para avalar y regularizar en México el teletrabajo, en donde sin duda alguna las herramientas de tecnología y comunicación juegan un rol importante, y es que la tecnología es, sin duda, lo que hace posible que estas nuevas tendencias laborales progresen y vayan en aumento. Por un lado, la economía de los “gig jobs” depende de una variedad de aplicaciones interconectadas, teléfonos inteligentes y una red rápida y estable para aceptar con agilidad los trabajos, informar sobre la culminación de éstos y que se lleve a cabo la tramitación de los pagos en formato 100% online. Por otro lado, el home office sería impensable sin la capacidad de acceder desde la casa a las redes corporativas, además de tener una forma confiable de comunicarse a través de audio y video simulando lo más posible las interacciones cara a cara.

En conclusión, ¡el futuro del trabajo está aquí! La tecnología finalmente se ha puesto al día con el deseo de trabajar sin ataduras a ubicaciones físicas en particular, mientras que las mejoras en la automatización están por liberarnos del trabajo rutinario y de bajo valor, para llevarnos a evolucionar igualmente nuestro papel en las organizaciones en las que colaboramos, así como en nuestra capacidad de emprendimiento.

[1] “At the Edge of Change: Navigating the New Data Era”, Aruba.

[2] “Recession and Automation Changes Our Future of Work, But There are Jobs Coming, Report Says”, WEF

[3] “México es el país en Latinoamérica con mayor aceptación y expectativas de continuar con el home office”, IPADE

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