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El pasado sábado, las calles de las principales ciudades de Estados Unidos y de 70 países en el  mundo lucieron repletas de mujeres de todas las edades quienes protestaban contra los desplantes misóginos, racistas y ultraconservadores del Presidente Donald Trump mientras las redes sociales en todo el mundo ardían en consignas contra el recién inaugurado mandato del republicano.

La respuesta de Trump fue breve, precisa y especialmente contundente y lo hizo en Twitter: “Watched protests yesterday but was under the impression that we just had an election! Why didn’t these people vote? Celebs hurt cause badly, dijo el mandatario estadounidense en su cuenta personal.

En efecto, ¿Por qué no votaron?

Las expresiones políticas que han estado presentes con intensidad histórica en las plataformas digitales de conversación sobre eventos de trascendencia especial no sólo en la elección norteamericana sino en plebiscitos como el Brexit en Reino Unido y el Plebiscito por la Paz en Colombia han tenido como característica adversos resultados inesperados como consecuencia de la baja participación en las calles y en las elecciones, de la generación conectada.

De acuerdo con la plataforma de encuestas en línea SurveyMonkey, si los millennials de entre 18 y 34 años hubieran votado, la elección hubiese sido favorable para Hillary Clinton

El 2 de octubre durante el Plebiscito por la Paz en Colombia, los niveles de abstencionismo fueron de alrededor del 63% situación que a la postre sería definitiva para que los colombianos rechazaran el acuerdo que sellaba la paz entre el gobierno y la guerrilla después de más de 40 años.

La generación más importante en términos de cantidad no está votando.

La evidencia empírica señala que los jóvenes están manifestando su descontento con el sistema político mundial y rechazan validar los mecanismos de legitimidad que impone la democracia moderna.

La falta de empleo y de oportunidades, la frustración de vivir sin progresar en la escalera profesional y una inminente vejez complicada a falta de mecanismos de retiro se conjugan con expresiones de corrupción, abusos y falta de resultados de los gobiernos, son incentivos para rechazar participar en ejercicios democráticos.

Para su mala fortuna, la nación más poderosa del mundo será gobernada por un empresario que no muestra el menor respeto por la minorías, por los derechos civiles con muestras de patanería hacia las mujeres y un feroz odio contra el resto del mundo.

El mundo se complica por el arribo de personajes distantes de los valores universales pero la generación más relevante del electorado no está ejerciendo su derecho a influir en la vida pública de su país.

La ciudadanía digital está ansiosa de reinventar el sistema político y pero hasta ahora pretende hacerlo desde sus dispositivos evidenciando cada vez de manera más cruel a los político, lo cual no ha sido nada efectivo.

Compartir memes de burla hacia el enemigo político, links de noticias de dudosa credibilidad, comentar todos los estados de los usuarios que abunden en la crítica hacia el sistema no se traduce en votos que echen abajo las estructuras políticas establecidas.

En política, como en todo los vacíos se ocupan.

Y por más que se compartan las expresiones contrarias al régimen en turno, nada de compara a la efectividad de ejercer el voto para una transformación radical de la situación política que viven los ciudadanos.

No se trata solo de interactuar con la generación conectada, sino de involucrarla en la agenda pública; construir puentes con un segmento clave del electorado para provocar la emoción suficiente que culmine en la emisión del sufragio.

 

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