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octubre 9, 2025El fin de soporte de Windows 10 está a punto de convertirse en un problema estructural de ciberseguridad para empresas y usuarios. A pocos días de que Microsoft deje de ofrecer actualizaciones regulares, más de la mitad de los dispositivos a nivel global continúa operando con este sistema operativo, según datos recientes de Kaspersky.
De acuerdo con la investigación, el 53% de los usuarios individuales y el 60% de los entornos corporativos aún utilizan Windows 10, mientras que solo un 33% ha migrado a Windows 11. Este rezago tecnológico, lejos de ser un tema operativo menor, tiene implicaciones directas en la seguridad de la información y la continuidad del negocio (Kaspersky, 2025).
Qué implica el fin de soporte de Windows 10 para la seguridad
Cuando un sistema operativo llega al final de su ciclo de vida, deja de recibir parches de seguridad. Por lo tanto, las vulnerabilidades detectadas posteriormente permanecen abiertas y pueden ser explotadas por ciberdelincuentes. En términos prácticos, el fin de soporte de Windows 10 convierte a estos dispositivos en puntos de entrada potencial para ataques, robo de información y movimientos laterales dentro de redes empresariales.
Aunque Microsoft ha anunciado un programa de extensión de actualizaciones de seguridad por un año adicional, este esquema implica costos y requisitos técnicos que no todos los usuarios ni organizaciones están en condiciones de asumir. En consecuencia, una parte relevante del ecosistema digital permanecerá expuesta.
Una cultura de rezago tecnológico persistente
El estudio también revela que un 9% de los dispositivos aún opera con Windows 7, un sistema cuyo soporte finalizó en 2020. En el entorno empresarial, más del 6% de los equipos sigue utilizando esta versión obsoleta. Este patrón refleja una preferencia por postergar migraciones tecnológicas, incluso cuando los riesgos son ampliamente conocidos.
Desde una perspectiva de management, esta resistencia al cambio suele estar asociada a preocupaciones sobre costos, capacitación o alteraciones en los flujos de trabajo. Sin embargo, los especialistas advierten que el costo de una brecha de seguridad supera ampliamente el de una actualización planificada.
El impacto en la continuidad del negocio
“Un sistema que no recibe actualizaciones de seguridad es comparable a una infraestructura sin cerraduras funcionales”, explica Leandro Cuozzo, analista de seguridad para América Latina en Kaspersky. Además del riesgo de ataques, los sistemas obsoletos pueden volverse incompatibles con herramientas modernas de seguridad, lo que incrementa la superficie de exposición y compromete la resiliencia operativa.
Para los departamentos de TI, mantener actualizado el sistema operativo es un componente básico de la gestión de riesgos. Incluso cuando existen soluciones de seguridad complementarias, estas no sustituyen la necesidad de parches críticos a nivel del sistema.
Qué pueden hacer usuarios y empresas ante el fin de soporte de Windows 10
Los especialistas recomiendan, en primer lugar, verificar que los dispositivos cuenten con la versión más reciente del sistema operativo y que las actualizaciones automáticas estén habilitadas. Además, es fundamental respaldar la información crítica antes de cualquier proceso de migración.
En el caso de las empresas, la transición debe abordarse como un proyecto estratégico, alineado con políticas de seguridad, continuidad del negocio y capacitación interna, y no como una simple actualización técnica.
En conclusión, el fin de soporte de Windows 10 no es solo una fecha en el calendario tecnológico, sino una señal de alerta para organizaciones que dependen de infraestructuras digitales seguras. Postergar la migración puede parecer una decisión pragmática a corto plazo, pero incrementa de forma significativa los riesgos financieros, operativos y reputacionales a mediano plazo.
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