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Tiene un aspecto humanoide, mide 1,80 metros de altura y pesa unos 65 kilos, tiene la capacidad de desplazarse en superficies inestables como la cubierta de las embarcaciones y evidentemente es capaz de utilizar mangueras, abrir y cerrar puertas, y realizar otras tareas similares que ayuden a extinguir las llamas.

Ha sido desarrollado por la Universidad Tecnológica de Virginia, con fondos de la Marina, incluye cámaras que detectan la temperatura y un sensor láser que permite moverse cuando hay mucho humo. También, cuenta con dos brazos terminados en garras prensiles de cuatro puntas con las que puede sujetar una manguera o un extintor.

El objetivo principal del desarrollo de este proyecto es que realice las tareas de mayor riesgo para evitar bajas humanas.

Las primeras pruebas tuvieron éxito en la  extinción de incendios. Según dio a conocer la marina norteamericana en la Naval Future Force Science & Technology EXPO, este humanoide fue capaz de extinguir varios núcleos de fuego provocados ex profeso para poner a prueba sus capacidades. Los ejercicios se desarrollaron en el USS Shadwell, el mismo buque escuela en el que se instruyen los especialistas en extinción de incendios de la armada.

El robot será apoyado por un dron que buscará los fuegos

Integrado también a la Oficina de Tecnologías de Control de Averías de Investigación Naval, el robot contará con el apoyo de un dron que le facilitará la búsqueda de los focos de incendio, hacia dónde se dirigirá sin perder tiempo.

El dron tiene capacidad autónoma para volar dentro de un barco, en pasillos y áreas sin luz, para identificar fuegos posibles, transmitir la ubicación al robot-bombero, y que éste se ocupe del asunto. El llamado “micro-flyer” lleva a bordo una cámara RGB para detección en profundidad a partir de los mapas del buque y una cámara de infrarrojos FLIR, que determina si hay fuego en el lugar.

Si bien el dron ha demostrado técnicamente capacidad de apoyo al robot-bombero, sus características físicas para permitirle volar en espacios tan reducidos han disminuido sensiblemente el tamaño de las baterías que puede usar, y de momento no logra autonomía superior a los diez minutos, algo que los técnicos están empeñados en rectificar. Para ello se han propuesto eliminar la multiplicidad de hélices (cuatro) y reemplazarlas por un solo ventilador tubular, que permita hasta media hora de vuelo sin recarga.

Los investigadores creen que en un tiempo no muy lejano este tipo de drones podrá ser usado también en otro tipo de emergencias, en lugares aislados, de difícil acceso o que se están incendiando, a fin de pautas información clave y al momento de la evolución del problema.

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