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El ruido alimentario se ha convertido en un concepto clave para entender por qué perder peso va mucho más allá de la fuerza de voluntad. Se trata de pensamientos persistentes, intrusivos y no deseados sobre la comida que afectan la salud mental, la calidad de vida y los intentos de controlar el peso, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad.
Datos recientes de la encuesta INFORM, realizada en Estados Unidos entre personas que utilizan semaglutida 2,4 mg, sugieren que este tratamiento no solo contribuye a la pérdida de peso, sino que también puede reducir de forma significativa el ruido alimentario (Arnaut et al., 2025).
¿Qué es el ruido alimentario y por qué importa?
El ruido alimentario no equivale al hambre fisiológica. Según Dhurandhar et al. (2025), es una corriente constante de pensamientos sobre la comida que no responde a una necesidad energética real. Este fenómeno suele estar acompañado de culpa, ansiedad y vergüenza, y puede interferir con la concentración, la toma de decisiones y el bienestar emocional.
Para profesionales que buscan equilibrar rendimiento laboral y salud, este ruido mental puede convertirse en una carga silenciosa que afecta productividad y autocontrol.
Semaglutida 2,4 mg y reducción del ruido alimentario
La encuesta INFORM, aplicada a 550 personas adultas en EE. UU., mostró que el porcentaje de participantes que pensaban constantemente en comida durante el día disminuyó del 62 % antes del tratamiento al 16 % durante su uso. Esto representa una reducción del 46 % en la presencia de ruido alimentario (Arnaut et al., 2025).
Además, el impacto negativo del ruido alimentario en la vida diaria cayó del 60 % al 20 % entre quienes tomaban semaglutida 2,4 mg.
Salud mental y hábitos: un efecto más amplio
Además de la pérdida de peso, el 64 % de los encuestados reportó una mejora en su salud mental. También se observaron cambios conductuales relevantes: el 76 % afirmó llevar un estilo de vida más saludable y el 80 % desarrolló mejores hábitos durante el tratamiento.
Estos datos refuerzan una visión más integral del manejo de la obesidad, donde el bienestar psicológico es tan relevante como los indicadores físicos.
Limitaciones y contexto necesario
Es importante subrayar que los resultados provienen de una encuesta observacional y no de un ensayo clínico controlado. Asimismo, los datos corresponden a población estadounidense, por lo que su extrapolación a América Latina debe hacerse con cautela.
En México, la semaglutida 2,4 mg está aprobada para el tratamiento de obesidad y sobrepeso con comorbilidades, siempre como complemento de cambios en dieta y actividad física, según su información para prescribir vigente (Novo Nordisk, 2023).
En conclusión
El concepto de ruido alimentario abre una conversación necesaria sobre la dimensión mental del control del peso. Más allá de cifras en la báscula, comprender y abordar estos pensamientos intrusivos puede ser clave para estrategias de salud más humanas, sostenibles y alineadas con el bienestar integral.


