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septiembre 29, 2025El colesterol LDL alto se ha consolidado como uno de los factores de riesgo más persistentes y menos atendidos en la salud pública. En México, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte, con más de 144,000 defunciones registradas en 2024, de acuerdo con cifras oficiales del INEGI (INEGI, 2025).
A escala global, el panorama no es más alentador. La Organización Mundial de la Salud estima que el colesterol LDL elevado está relacionado con cerca de cuatro millones de muertes prematuras cada año, lo que lo convierte en un enemigo silencioso, pero altamente prevenible.
Por qué el colesterol LDL alto es un problema estructural
El colesterol es una sustancia necesaria para el organismo, pero cuando circula en exceso en su forma de lipoproteína de baja densidad (LDL), tiende a acumularse en las paredes de las arterias. Este proceso provoca su endurecimiento y estrechamiento, elevando el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
En contraste, el colesterol HDL, conocido como “bueno”, ayuda a transportar el exceso de grasa al hígado para su eliminación. El desequilibrio entre ambos es una de las causas más comunes de dislipidemia, una condición frecuente y, en muchos casos, subdiagnosticada.
Diagnóstico tardío: una brecha crítica en México
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2021, solo el 38.8% de los adultos se ha realizado una prueba de colesterol. De ellos, casi un tercio reportó niveles elevados, pero el 18% no contaba con un diagnóstico médico formal (ENSANUT, 2021).
Este desfase entre medición, diagnóstico y tratamiento explica por qué el colesterol LDL alto sigue siendo un detonante de eventos cardiovasculares graves, aun cuando existen herramientas clínicas para controlarlo.
Prevención y control: un enfoque integral
Reducir los niveles de colesterol LDL es uno de los factores modificables más importantes para prevenir eventos cardiovasculares. Las estrategias incluyen cambios en el estilo de vida, alimentación balanceada y tratamientos farmacológicos que deben ser siempre indicados por un profesional de la salud.
Guías internacionales, como las de la Sociedad Europea de Cardiología, recomiendan reducciones agresivas del colesterol LDL en pacientes de alto y muy alto riesgo, con el objetivo de disminuir la recurrencia de infartos y accidentes cerebrovasculares (ESC, 2021).
Conciencia, información y decisiones informadas
Especialistas coinciden en que la falta de información clara sigue siendo un obstáculo. Estudios muestran que, incluso entre personas que ya han sufrido un infarto, una proporción significativa desconoce cuál debería ser su nivel óptimo de colesterol LDL y no lo monitorea de forma regular.
En este contexto, la educación en salud cardiovascular se vuelve tan relevante como la innovación médica. Conocer los niveles de colesterol, acudir a revisiones periódicas y comprender los factores de riesgo son decisiones que impactan directamente en la calidad y expectativa de vida.
En conclusión, el colesterol LDL alto no avisa, pero sus consecuencias son contundentes. Abordarlo desde la prevención, el diagnóstico oportuno y la información confiable es una tarea compartida entre instituciones, profesionales de la salud y ciudadanos que buscan vivir más y mejor.


