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Garantizar una correcta hidratación en bebés es una de las decisiones más relevantes durante los primeros años de vida. Aunque suele asociarse únicamente con la alimentación, el consumo adecuado de agua influye directamente en el desarrollo físico, la regulación de la temperatura corporal y el bienestar general del bebé, especialmente a partir del inicio de la alimentación complementaria. Durante los primeros seis meses, la leche materna cubre prácticamente todas las necesidades de líquidos. Sin embargo, una vez que se incorporan alimentos sólidos, la hidratación en bebés deja de ser automática y requiere atención consciente por parte de madres y padres. ¿Por qué la hidratación es clave en la primera infancia?El cuerpo de un bebé, al igual que el de un adulto, está compuesto en gran parte por agua. La pierde de forma constante a través de la respiración, la orina y el sudor. Además, situaciones como fiebre, diarrea o altas temperaturas incrementan el riesgo de deshidratación. De acuerdo con la American Academy of Pediatrics (2024, Choose Water for Healthy Hydration), una hidratación adecuada favorece la digestión, el funcionamiento renal y la regulación térmica, además de prevenir episodios de estreñimiento. Hidratación en bebés y alimentación complementariaA partir de los seis meses, los especialistas recomiendan introducir pequeñas cantidades de agua de forma gradual. No se trata de sustituir la leche materna o de fórmula, sino de complementar la dieta. Además, frutas y verduras con alto contenido de agua, como pera, sandía o calabacita, contribuyen de manera indirecta a la hidratación en bebés, según MedlinePlus (National Library of Medicine, s. f.). Cómo integrar el hábito sin forzarloLa hidratación es más efectiva cuando se vuelve parte de la rutina diaria. Ofrecer agua después de las comidas, durante paseos o después del baño ayuda a que el bebé asocie el consumo con momentos cotidianos. Especialistas en salud infantil recomiendan utilizar vasos entrenadores o recipientes adecuados para su edad, lo que también estimula la autonomía y la coordinación motriz. Atención especial: sodio y calidad del aguaLos riñones de los bebés aún están en desarrollo, por lo que el consumo excesivo de sodio puede resultar perjudicial. Stanford Medicine Children’s Health (s. f., Restricción de sodio y líquidos para niños) advierte que el agua con alto contenido de sodio no es recomendable en menores de dos años. Por lo tanto, es fundamental revisar etiquetas y optar por agua con bajo o nulo contenido de sodio, tanto para beber como para preparar alimentos. Señales claras de una buena hidrataciónUn bebé bien hidratado suele mojar al menos seis pañales al día, presenta orina clara y mantiene un estado de ánimo activo. Labios resecos, llanto sin lágrimas o irritabilidad persistente pueden ser señales de alerta, según Children’s Health (Petgrave, 2018, Consejos de hidratación para niños). En conclusiónLa hidratación en bebés no es una acción aislada, sino un hábito que se construye desde los primeros meses. Integrar el agua de forma natural, elegir opciones adecuadas y observar señales físicas permite a las familias tomar decisiones informadas y responsables en una etapa clave del desarrollo infantil. |
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