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La Península de Yucatán padece frecuentes cortes en el suministro eléctrico que impactan a cientos de miles de usuarios comerciales e industriales. Un incidente relevante ocurrió la noche del 31 de agosto, cuando la falla de dos líneas de transmisión de 400 kV afectó a 745 000 usuarios en Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) confirmó la interrupción en 171 circuitos de media tensión.
Un evento similar sucedió el 3 de junio, cuando la CFE y el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) reportaron la salida de operación de dos líneas de transmisión en el mismo enlace de 400 kV. Ese fallo interrumpió 579 MW de carga en Yucatán y Quintana Roo durante 19 minutos. La activación automática de los esquemas de protección evito una afectación mayor de 2 234 MW en la región.
Ambas interrupciones compartieron un origen común: la falla en el enlace de transmisión Escárcega–Ticul. Esta zona enfrenta desafíos severos en materia de generación y distribución de energía. Según el Programa de Ampliación y Modernización de la Red Nacional de Transmisión y de las Redes Generales de Distribución (PAMRNT 2025-2039), la demanda máxima en la Península de Yucatán alcanzó 2 980,7 MW en 2024. Este dato representa un incremento del 9,8 % en comparación con los 2 714,5 MW registrados en 2023, consolidando una tendencia de crecimiento constante en el consumo eléctrico.
Sistemas de almacenamiento: respuesta técnica ante la inestabilidad de la red
Las fallas en la infraestructura eléctrica provocan pérdidas económicas directas para las empresas. Los apagones repentinos paralizan la producción, dañan la maquinaria especializada y generan mermas de materia prima. Oscar García, director de Crecimiento de Energía Real, explica que las organizaciones deben construir capacidades de respuesta interna ante las variaciones del suministro.
Para mitigar estos riesgos, la industria implementa Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS, por sus siglas en inglés). Estas tecnologías actúan como una capa de respaldo integral para las instalaciones productivas. En el caso de las cargas más sensibles, los sistemas BESS se combinan con Unidades de Alimentación Ininterrumpida (UPS).
La integración técnica de ambas tecnologías funciona de manera coordinada:
- Los sistemas UPS responden de forma instantánea durante los primeros milisegundos del corte eléctrico.
- El BESS asume la carga operativa de manera inmediata para mantener el flujo energético continuo.
- La combinación de ambas soluciones permite sostener la operación industrial durante todo el periodo que la red pública tarda en restablecerse.
- La maquinaria crítica mantiene su funcionamiento sin percibir variaciones de voltaje ni interrupciones de corriente.
Resiliencia energética como estrategia de negocio
Las organizaciones no pueden controlar el origen ni la frecuencia de los fallos en la red eléctrica exterior. Sin embargo, cada empresa posee la facultad de definir sus protocolos de respuesta para asegurar sus procesos clave. El almacenamiento de energía permite transformar un evento potencialmente catastrófico en un incidente operativo manejable.
Energía Real integra estas soluciones de respaldo como parte de un esquema holístico denominado Energía como Servicio (EaaS). Esta modalidad combina la generación distribuida de fuentes limpias con el almacenamiento inteligente en baterías. La evaluación de procesos críticos permite a las industrias mantener sus operaciones habituales mientras la infraestructura de la red eléctrica recupera sus parámetros normales de funcionamiento.



