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La energía se ha convertido en uno de los factores más críticos para la competitividad del sector manufacturero en México. Además de ser un insumo indispensable para la operación diaria, su costo y disponibilidad influyen directamente en la continuidad productiva, los márgenes financieros y la capacidad de competir en mercados internacionales.
De acuerdo con la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), la manufactura consume alrededor del 31% de toda la energía final del país y concentra cerca del 64% del consumo industrial. Esta alta dependencia expone al sector a los efectos de la inestabilidad eléctrica, donde una sola interrupción puede generar pérdidas de hasta 200 millones de dólares por hora, según estimaciones de la industria maquiladora.
Costos eléctricos en aumento
A la vulnerabilidad operativa se suma la presión financiera. En la última década, las tarifas eléctricas industriales han mostrado incrementos sostenidos. El cargo por demanda pasó de rangos de 150–170 pesos por kW en 2014 a niveles de 280–310 pesos en 2024, un aumento cercano al 87%. En paralelo, el precio de la energía ha alcanzado máximos históricos, con picos de hasta 2.60 pesos por kWh en años recientes.
Para un sector intensivo en consumo eléctrico, estas variaciones representan un riesgo estructural que afecta la planeación financiera y reduce la competitividad frente a otros mercados manufactureros.
El papel del almacenamiento de energía
Ante este escenario, el almacenamiento de energía en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se posiciona como una solución estratégica. A nivel global, la adopción de esta tecnología crece de forma acelerada. BloombergNEF reporta que la capacidad instalada de sistemas de almacenamiento alcanzó 86.7 GWh en el primer semestre de 2025, con un crecimiento interanual del 54%.
Para las plantas manufactureras, el valor del almacenamiento va más allá del respaldo ante apagones. Permite estabilizar la calidad del suministro, proteger maquinaria sensible, reducir picos de demanda y optimizar el consumo eléctrico mediante arbitraje energético.
Un aliado para la industria mexicana
En México, empresas como Quartux han enfocado sus soluciones de almacenamiento en responder a los retos específicos de la manufactura. Sus sistemas permiten reducir hasta 40% el costo de la factura eléctrica, minimizar pérdidas por paros no programados y fortalecer la continuidad operativa mediante el uso de inteligencia artificial para la gestión energética.
Además, los modelos sin inversión inicial facilitan la adopción de esta tecnología en un sector donde el capital suele destinarse prioritariamente a producción y expansión.
Energía como ventaja competitiva
La manufactura mexicana ya no compite solo en eficiencia operativa o calidad de producto. También lo hace en su capacidad para adaptarse a un entorno energético volátil y cada vez más costoso. En ese contexto, el almacenamiento de energía deja de ser una solución emergente para convertirse en un habilitador estratégico.
Convertir la electricidad de un riesgo operativo en una ventaja competitiva es hoy uno de los factores que pueden definir la sostenibilidad y el crecimiento del sector manufacturero en los próximos años.
Acerca de Quartux
Página web: https://www.quartux.com/
LinkedIn: Quartux


