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Por Damara Meza

La creación de un negocio no es nada fácil, pero con esfuerzo, dedicación y sacrificios se logra algo inimaginable.

Normalmente, los abuelos o los padres fueron  los que fundaron algún negocio; del giro que sea, pensando que un día se convertirá en un legado para sus hijos y que ellos seguirán su ejemplo de dedicación para mantenerla y hacerla crecer, porque finalmente se trata de tener algo seguro para el futuro.

Por ello, cuando se trata de soltar las riendas a quien continuará con el legado, resulta complicado para sus fundadores, no solo en términos de la organización, sino del afecto, otorgar la confianza a las nuevas generaciones que quizás con poca experiencia pero con muchas ideas, tienen esa obligación de mantener este legado.

1.- Estar a la vanguardia no es una opinión compartida.Los fundadores (abuelos o padres) se han acostumbrado a realizar las cosas a su modo, a la manera en que en su época se llevaba a cabo, y está bien; esa es la forma en que aprendieron. Las nuevas generaciones tienen un contexto más tecnológico en donde se pueden optimizar trabajos que se hacían manualmente, como ir hasta un lugar para hablar con proveedores, siendo sustituidos por el uso de tecnologías como videoconferencias.

2.- La vieja publicidad ante el cambio digital.Las redes sociales y la publicidad digital están cambiando la manera de hacer negocios pero también, que hay cosas que siguen funcionando de la misma manera, como el hecho de hacer tratos o de brindar servicio al cliente. Muchos dueños fundadores tienen miedo a dar el salto hacia la innovación porque no estarán seguros de que funcionará verdaderamente. El fin de la publicidad es la misma, pero aplicada de manera distinta.

3.- Las ideas son diferentes entre generaciones.Existe un cierto miedo e incertidumbre de que todo el esfuerzo de su fundador se vaya en picada por decisiones erróneas de los hijos, no solo porque ellos lo consideren así desde su experiencia, sino por el hecho de que te equivocas para él o bien, te equivocas en una decisión de negocios. Pero seamos honestos, ellos tampoco hicieron las cosas perfecto desde el primer momento, tuvieron que ir aprendiendo de sus errores.

Como todo, se debe comenzar a aprender. Enseñar a las nuevas generaciones no sólo cómo funciona el negocio familiar, sino cómo lo han llevado a cabo ellos para que en conjunto de las nuevas ideas y cambios se compagine para complementarse ambos.

4.- ¿Quién manda, la innovación o la experiencia?Trabajar a la par de la experiencia con la innovación hará que se comentan menos errores y se puedan fijan nuevas metas más específicas.

5.- ¿Hasta dónde es viable cambiar?Hay empresas que requieren una constante innovación y adaptación al público, y hay otras que van un poco más lento por la magnitud y uso del producto; como puede ser mejoras tecnológicas en telefonía, o algo más simple como los muebles para el hogar, en donde cada uno se adapta a las necesidades y modas pero cada una tiene una temporalidad distinta en cuanto a innovación.

Damaris Meza. Mercadóloga. Colaboradora en grupo distribuidores Michelin. El trabajo en conjunto con la pasión por lo que haces te lleva al éxito.
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