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Introducir, mejorar o cambiar algo no necesariamente debe ser rocket-science para las compañías; innovar es hoy un presente común y necesario. La innovación debe ser parte de la cultura organizacional y, sobre todo, quitarnos la idea de que sólo las compañías grandes y transnacionales son las que tienen la capacidad de incluir este proceso.

Actualmente México ocupa el lugar 56 de un total de 126 economías a nivel mundial dentro del ranking del Índice Global de Innovación 2018, que, con base en criterios como solicitudes de derechos de propiedad intelectual, creación de apps, inversión en educación y número de publicaciones científicas y técnicas, permite darnos un panorama del nivel de innovación que hay dentro de un país. Esto nos brinda un indicador de que existen mentes inquietas en búsqueda de hacer más cosas diferentes.

La exploración de nuevos territorios y alcance de nuestro negocio core resulta regularmente una apuesta a lo desconocido en la que debemos caminar con una mente abierta que nos permita entender que la innovación es una oportunidad de generar mayor valor para las mismas y que, más que un momento de inspiración al azar, es un proceso de mejora continua que eventualmente nos llevará al descubrimiento de nuevas fronteras.

Dentro de esta línea recomiendo contemplar tres principios para poder llevar a cabo ideas que generen valor a nuestro negocio:

Principio 1: Exigir certeza, mata la innovación. Entender que la certeza es el enemigo mortal de la innovación, sobre todo en el proceso inicial de creación de ideas.  En casi 75% de compañías se hacen ceremonias para poder lanzar comités de innovación en las que normalmente exigen X resultados con tiempos establecidos; una práctica que limita la creatividad de la mente y que se contrapone a la filosofía de ser una compañía innovadora.

Principio 2: Innovación es descubrir, no crear. Como todo balance en la vida, la llave de la innovación es descubrir y estar dispuesto a permitir que cualquier territorio no explorado hasta el momento, sea una fuente de inspiración para poder generar mayor valor hacia nuestra marca.

Principio 3: No existen los momentos Eureka.  Lo momentos Eureka no existen; es decir, no es como que alguien vaya caminando por la calle y al ver un anuncio luminoso del otro lado del camino se le ocurra el siguiente modelo disruptivo que cambie la noción de lo que conocemos hasta hoy sino que todo es un proceso de descubrimiento y es de gente comprometida que se encuentra en constante investigación, en trabajo de ensayo y error que nos permite ir creciendo de manera incremental y estructurada de la mano siempre con una metodología correcta que nos permita traducir ideas volátiles en un concepto creativo que genere valor a nuestra operación.

 

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