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“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”
Stan Lee

No basta con llegar a la posición como líder, es una necesidad urgente priorizar en desarrollar sus competencias periféricas. Un grave error que se está cometiendo en algunos niveles de la iniciativa privada y en el gobierno es que se está ignorando algo fundamental: además de una inteligencia mínima, es necesario que todos los líderes tomen el hábito de seguir desarrollando las habilidades del pensamiento. Es algo que se está perdiendo. Saber mucho puede darte respeto, pero no es suficiente; saber + aprender a ser = respeto y lealtad. Dos tendencias de hoy, tanto en el ámbito empresarial como el familiar en el cual el énfasis es saber: micromanager y lawnmower.

Ambas tendencias parecen funcionar en el corto plazo, pero en realidad van dañando y desgastando moralmente al equipo de trabajo, o en su caso el desarrollo psicoemocional de los hijos. Lo que tienen en común es que en ambas tendencias existen limitantes en delegar responsabilidad y minan el sano proceso de aprendizaje de sus equipos. Posiblemente se trata de una etapa en el desarrollo del líder, sin embargo lo recomendable es no instalarse en ellas:

Micromanager  

Características más comunes:

·    Muy estricto; control y supervisión excesiva.

·    Exagera la importancia de los detalles menores.

·    No confía en su equipo. Lo sofoca con microinstrucciones de cómo hacer las cosas.

·   Si tiene a su cargo a otros líderes, da responsabilidad sin autoridad.

· Tiende a la crítica hacia el trabajo o la personalidad del trabajador/hijo; el feedback no es objetivo.

·  Poca satisfacción con los resultados que se le entregan. Siempre hay un pero que no es retroalimentación, sino crítica.

· No permite a los integrantes del equipo formar su propio estilo/sello.

·    Pierde la visión del panorama/big picture.  

· Por lo regular no puede reconocerse a sí mismo como micromanager.

Consecuencias:

Organizacionales: Equipo que sólo actúa una vez que reciba instrucciones, frustrado, desmotivado por la falta de autonomía y aprendizaje, rígido ante cambios grandes, temor y ansiedad constante, ambiente laboral tenso, se pierde el contexto del trabajo en equipo, equipo dividido, comunicación poco efectiva, pérdida de confianza hacia el líder, ley del mínimo esfuerzo (ya que de cualquier modo el esfuerzo resultará en ‘regaño’).

Familiares: padres muy estresados; niños que no desarrollan autoestima correctamente, con problemas de ansiedad y frustración, desmotivación e inseguridad, aprenden sólo para satisfacer y obtener la aprobación de los padres y no por interés, pérdida de identidad, dependientes, dificultad para formar un criterio propio, problemas de ira.

Lawnmower   

Características más comunes:

·       Condescendiente, se encarga de todo. Trata a su equipo como discapacitado, tomando la iniciativa para resolver los problemas de los integrantes de su equipo.

·       Termina haciendo el trabajo él mismo. Remueve las adversidades/obstáculos, minando el esfuerzo de los colaboradores/hijos para hacerlo ellos mismos.  

·       Prefiere hacer las cosas él mismo que lidiar con ‘conversaciones difíciles’ o dar feedback cuando le entregan algo mal hecho.

·       Socava en otros la asunción de las consecuencias de sus actos.

·       Debilita la fuerza moral del equipo para salir adelante por sí mismo / encontrar soluciones / aprender con prueba y error.

·       Padres sobreprotectores, ‘demasiado buenos’.

·       Alto umbral de negación para ver la realidad de las consecuencias de su tipo de liderazgo.

 Consecuencias:

Organizacionales: Líder estresado con sobrecarga de trabajo;  equipo sin dirección real, falta de habilidades de colaboración; resentimiento, confusión al no saber cómo cumplir expectativas, no se desarrollan habilidades del pensamiento, poca capacidad de superar situaciones incómodas o difíciles, poca capacidad de navegar por conversaciones difíciles o defender una idea, no asume compromisos o consecuencias de los actos, ley del mínimo esfuerzo.

Familiares: padres con poca vida propia; niños con madurez emocional muy tardía/nula, creen merecer todo, no desarrollan carácter, dependientes, flojos, poca disposición a esforzarse/todo lo quieren fácil, problemas de conducta: capricho/berrinche excesivo, ingratitud, resentimiento interno, eventual fatiga por la sobreprotección, poca resiliencia, poca curiosidad.

 La otra cara de la moneda: superar la inercia del automatismo.

Es posible que no exista un mejor maestro como el que sin saberlo socava tu voluntad de aprender, para que de uno emerja la fuerza de voluntad para transformar los viejos paradigmas, que te provoque tal fastidio que despierte tu curiosidad de saber qué más hay dentro y fuera de ti. Paradójicamente, si has encontrado estas figuras de autoridad en tu vida eres muy afortunado. Encontrarlas, afrontarlas y aprender cómo no dejarte vencer o dominar por la inercia es un verdadero éxito. Si eres adulto y tus papás aún hacen muchas cosas por ti, es momento de hacer un check-up. Si en tu trabajo siempre tienes flojera y andas desanimado, también es tiempo de un check-up. Si tienes hijos y dentro de ti sabes que no están bien y la solución ha sido ahogarlos en exigencias y/o los consentirlos mucho, check-up. 

 ¿Cómo salir de estas tendencias?

·       Define el “qué” se debe hacer y deja a los demás lidiar con el “cómo”.

·       Establece parámetros de desempeño que definan el éxito en cada tarea. Ignorar detalles irrelevantes.

·       Cultura de puerta abierta: un canal de comunicación abierto/de confianza para mayor orientación o para aclarar dudas.

·       Establece fechas límite que te den espacio para retroalimentar oportunamente y que se hagan los ajustes necesarios.

·       Ayúdales a aprender de sus errores: ¿Qué te llevó a este resultado? ¿Qué harías diferente en el futuro? ¿Cuál será el siguiente paso?

·       Permíteles llevar sus propias conversaciones difíciles. Puedes orientar a puerta cerrada y dejar que lo resuelvan.

·       Brinda apoyo sincero cuando atraviesan por la adversidad. Hazles saber que crees en ellos y en su capacidad para superar los obstáculos.

 No somos infalibles. Sin darnos cuenta podemos inclinarnos a estas tendencias; pero nada tiene que ser permanente. Tenemos el poder de cambiar hoy.  Asumir una posición de liderazgo implica la responsabilidad de hacer un autoanálisis para saber en dónde estamos parados y a dónde estamos llevando a quienes nos siguen. Implica el compromiso de desarrollar más habilidades en menor tiempo, un mindset de autodesarrollo. Tanto en jefaturas como siendo padres de familia, comprender esto aporta un gran porcentaje al salario emocional de quienes están bajo nuestro cargo.

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