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El hosting o servicio de almacenamiento virtual, es una herramienta de suma importancia para un sitio web, ya que permite contar con un espacio donde mostrar la información que se desee. En esta nueva era digital, es esencial poseer una página de Internet para promocionarse. Para ello es necesario estar informado, conocer las opciones disponibles, saber diferenciar conceptos como hosting y dominio, y así elegir correctamente. A continuación, te presentamos los distintos tipos de hosting que existen en el mercado:

 

  1. Hosting Compartido

El hosting compartido es un tipo de alojamiento en el que el proveedor del servicio alquila pequeños espacios a distintos sitios web en un mismo servidor. De esta manera, todos los clientes alojan su contenido y al mismo tiempo comparten los recursos del servidor, CPU, procesador, memoria RAM, ancho de banda y dirección IP. Este servicio posee las ventajas de ser el más económico y fácil de configurar. Por otro lado, puede presentar ciertos inconvenientes: al tener que compartir los recursos, la velocidad y la disponibilidad, un problema con uno de los proyectos alojados puede perjudicar al resto de manera simultánea.

  1. Hosting Dedicado

Se trata de un servicio de hosting exclusivo para un solo proyecto, es decir, no comparte recursos con otras personas o empresas. Debido a que utiliza un servidor entero, el rendimiento no se ve afectado por el tráfico, como suele suceder con el hosting compartido. Además de contar con mayor seguridad, este servicio de almacenamiento web ofrece acceso completo al hardware y al software del servidor, lo que permite adaptar las capacidades de éste a las necesidades específicas de cada cliente.

  1. Hosting Virtual

El hosting virtual se caracteriza por contar con un servidor separado en particiones virtuales independientes, capaces de trabajar con su propio sistema operativo sin la necesidad de compartir recursos con otros usuarios.  Es similar al hosting compartido, pero en este caso el rendimiento de las páginas web no se verá afectado, ya que, recursos como la memoria RAM, el procesador o la capacidad de transferencia de datos, no son compartidos entre múltiples consumidores. Sus beneficios se pueden comparar con el de un servidor dedicado.

 

  1. Hosting en la nube

Este tipo de almacenamiento virtual, posee la particularidad de que el proyecto no está alojado en un solo servidor, sino que se encuentra distribuido en varios servidores interconectados por ‘’la nube’’. Este término, también conocido como ‘’cloud’’, es muy popular; gracias a los avances tecnológicos que implica, muchas personas elijen utilizarlo para guardar documentos, fotografías y música. El cloud hosting funciona de forma similar, es decir: al estar presente en más de un servidor, si uno falla, el resto compensa la pérdida de recursos. La principal ventaja de este servicio es que sólo se paga por lo que se utiliza, a diferencia del resto de los servicios que ya tienen un costo preestablecido.

 

 

 

 

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