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Anteriormente cuando surgieron los tuitstars las marcas y los tuiteros, medían su grado de influencia por el número de seguidores y el número de FAVSTARS (unas copas que twitter te daba cada que una publicación tuya era destacable), a partir de entonces las marcas comenzaron a fijarse en aquellas cuentas que tenían miles de seguidores, sin dar importancia a la interacción, gente se volvió inteligente y comenzó el oficio de crear bots, usuarios inactivos que sólo aumentarían tu número de seguidores pero no la interacción ni impresiones.

Se volvió un abuso, todos se metían bots para poder cobrar más en campañas, finalmente las marcas se percataron y comenzaron a dirigir más su atención a la actividad de cada influencer, sin hacer tanto caso al número de seguidores, por ejemplo Callo de Hacha tiene 121 mil seguidores en Instagram, y sus fotos llegan a un promedio de likes de 1000 me gusta, Libardo Isaza tiene 164 mil seguidores en la misma red, y su promedio de likes por foto son 30 mil, la diferencia de seguidores no es tan severa, pero la de interacción sí, lo cual nos muestra que el número de seguidores de una persona, no tiene nada que ver con la influencia social, sólo es así cuando los seguidores e interacción son altos.

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