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Mi hijo últimamente ha tenido la inquietud de abrir su canal de YouTube.

-¿De qué piensas hablar?, ¿a qué público estaría enfocado? Y, lo más importante, ¿cuál es el objetivo de abrir tu canal? -Le pregunte.

-De videojuegos. -Respondió sin dudar… las demás respuestas quedaron en el aire.

Mientras cenábamos, platicamos del tiempo de vida que tienen los videos virales y el impacto en la cultura popular, recordamos “la caída de Edgar” y sus más de 49 millones de reproducciones, y que después sería usado por una marca de galletas que volvió a Edgar una celebridad. El fenómeno más reciente “La Mamá Chewbacca”, que ha recibido muchos beneficios por parte de jugueterías y que te cobra 20 dólares si quieres tomarte una foto con ella.

Y por último, el mal llevado y penoso caso de la Lady cien pesos, en el cual centré mayor atención por ser un ejemplo de que las conductas negativas en algunos casos, actualmente puede darte un beneficio y cómo las nuevas plataformas te pueden dar una exposición momentánea, pero sobre todo ¿cuál es la reacción que tomarías como padre ante una situación así?

Cité el ejemplo de la película American Pie de 1999, donde Jimmy se filma con su computadora al lado de Nadia mientras hace el ridículo en la cama, el video se comparte por internet y lo persigue hasta la última película, estrenada en 2012, donde mencionan que el video está en YouTube. Resulta una forma graciosa de manejar la situación, pero preocupante en la vida real si ves el trasfondo.

Durante la plática me di cuenta que el tema de la popularidad, la fama y fortuna es algo que pensamos todos alguna vez en la vida.

Si tienes más de 30 años tal vez recuerdes un programa llamado “Juguemos a cantar”, que pretendía ser una plataforma para “promover” el talento infantil, pero el mayor premio como niño era “salir en la televisión” y tener tus 15 minutos de fama. Los padres lo veían como la oportunidad de obtener un beneficio económico. Si el querubín no cantaba mal y era medio simpático, quizá tendría chance de ganar sin tomar en cuenta los intereses de por medio o lo arreglado del concurso.

Los medios digitales son un espacio relativamente “libre” y el impacto que generes depende completamente del contenido que compartes, la suerte, del carisma y obviamente estar bajo los términos y condiciones de la empresa. Pero lo mejor… no hay televisoras de por medio.

Cómo papá me gusta estar al pendiente de los intereses e inquietudes de mi hijo, sin imponer mis ideas o cuestionar las suyas, que exista un diálogo, alentarlo cuando sea necesario, ser realista con sus aptitudes y sobre todo estar al pendiente de su seguridad, tanto en lo digital como en lo real, la cual es una preocupación generalizada.

Terminamos de cenar y mientras levantábamos la mesa, llegué a la conclusión de que si mi adolescente continúa con su idea lo ayudaré, siempre y cuando no enfoque todas sus energías en ello y que no descuide sus estudios. El tiempo dirá cuál es su camino pero guiarlo en el trayecto es mi obligación.

¡Feliz dia del padre!

padre e hijo

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