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Ser una imagen pública en la era de Internet y particularmente un político es un trabajo rudo. Los consideramos como lo peor de la sociedad cuando en la realidad son un reflejo de nosotros mismos. Por alguna razón no entendemos que cuando nos quejamos de México realmente nos estamos quejando de los mexicanos. Los políticos no vienen de otro país.

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Cuando los criticamos con tanta severidad es sorprendente cuanto menos nos criticamos a nosotros mismos. Los políticos son  necesarios y personalmente he conocido a bastantes que te demuestran que todos somos “blancos y negros” por no decir que todos somos alguna tonalidad de gris.

Hablar de cambios sin cambiar
Encontrar a personas que se quejen, que critiquen e incluso políticos mismos que argumenten que van a mejorar la situación de nuestro país es muy fácil. Sin embargo el mayor desafío es “ser el cambio”. Si contamos con una baja tolerancia a la frustración, creemos en la idea del “hilo negro” y nos sentimos expertos puedo prácticamente asegurarte que no eres un agente de cambio. Los agentes de cambio no solo abrazan el cambio, lo buscan y lo fomentan.

La trampa de la aprobación
Por mucho que busquemos cambiar, fomentar el cambio si estamos sujetos a la aprobación de los demás simplemente matamos el cambio. Cuando a uno se le ocurre algo innovador los primeros en brincar son aquellos a quienes no se les ocurrió tu idea por lo que buscarán la forma de asesinarla. Para ser un agente de cambio debemos de estar dispuestos a no ser aprobados. Un político que busca quedar bien con todo mundo ya es víctima de esta dinámica.

Un político verdadero no evita la crítica
La capitaliza. Cuando pensamos que queremos evitar que hablen mal de nosotros, la realidad es que ya lo hacen, ¿no es mejor saber quien y porque? Un verdadero político en la era de Internet asume su rol en la sociedad y se prepara para todo tipo de comentarios por el simple hecho de que es claro que es perfectible no perfecto.

Políticos sin “Mindset” con acceso a “Toolset” 
Internet detona muchos cambios que implican evolucionar en mentalidad “mindset”, las habilidades “skillset” y las herramientas “toolset” que actualmente están disponibles. ¿Qué sucede con una persona que quiere ser agente de cambio que tiene acceso a Twitter pero con mentalidad del siglo pasado? La evolución no puede ser solo de herramientas sino de configuración mental vigente a el México de hoy no al de hace 20 años.

Una historia digna de ser contada
La mayoría de las palabras que comparten los políticos que buscan aparentar ser agentes de cambio incluyen el “yo quiero” en vez de enfocarse en ser, aterrizar y compartir una historia personal digna de ser contada. No es crear una historia, es ser el resultado de una gran historia que transmite el legado de construir un mejor México.

Ya no ganan los partidos, ganan las personas 
Es igual que con los medios, quien avala a los medios no son los medios mismo sino las personas que los aprueban. Mientras más humana sea la marca, más relevante y la forma más relevante es con el factor humano.

Un político sin ser un agente de cambio solo es un burócrata, un mexicano que exige un mejor México sin ser un agente de cambio es lo más cómodo que existe.

Estamos en la era de Internet en donde nuestra capacidad esta principalmente limitada por nosotros mismos. Menos quejas y más acción por nuestro gran país. Exijamos cumpliendo nuestra parte, México lo merece.

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