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La torre purificadora tiene siete metros de altura y ya está funcionando en un parque de Rotterdam (Países Bajos). Próximamente otro prototipo iniciara una gira por el mundo con el fin de dar demostraciones, reduciendo la polución en ciudades como Pekín, Mumbai, México D.F., Los Ángeles y París, de acuerdo con su creador.

La torre también cuenta con un sistema de ventilación radical que aspira el aire sucio y lo conduce a una cámara donde las partículas inferiores a 15 micrómetros de diámetro reciben una carga eléctrica positiva.

“Al igual que las virutas de hierro atraídas por un imán, las micropartículas con carga positiva se adhieren a un contraelectrodo conectado a tierra y situado en la misma cámara y, después, el aire limpio es expulsado a través de las rejillas de ventilación ubicadas en la parte inferior de la torre y que rodean toda la estructura, formando a su alrededor una burbuja de aire libre de esmog”, afirmo Bob Ursem, investigador de la Universidad de Tecnología de Delft y miembro del equipo que ha diseñado y desarrollado la torre.

El proceso no produce ozono, utiliza energía eólica y en él se gasta la electricidad equivalente a un hervidor de agua.

Una vez a la semana se recoge de la torre el polvo de esmog lleno de carbono atrapado, que se comprime en unos pequeños cubos de 8.4 milímetros. Con ellos se crean anillos que sirven para apoyar este proyecto y transmitir una experiencia sensorial de un futuro más limpio. Con el esmog recogido en Rotterdam en un día, se pueden producir 35 cubos para joyas.

Cada una de estas joyas negras se puede adquirir como recompensa por participar en la campaña de financiamiento del proyecto. Roosegaarde espera que el proyecto pueda expandirse en otras ciudades.

El diseñador tiene previsto inaugurar un nuevo purificador en la capital de china, capaz de crear un entorno libre de contaminación de 40 metros cuadrados.

Fuente: KickStarter

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