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Como si lanzar un cohete al espacio fuera poco, el sábado SpaceX trató intentó hacer que uno aterrizara sano y salvo haciendo que se posara sobre una pista de aterrizaje flotante.

El intento fracasó, y el cohete se estrelló contra su objetivo. Aun así el multimillonario fundador de SpaceX, Elon Musk, afirmó que el intento hace que la compañía esté un paso más cerca de desarrollar un vehículo de lanzamiento totalmente reutilizable, algo que podría revolucionar la industria espacial, haciendo que los lanzamientos fueran mucho más baratos.

El vehículo de lanzamiento Falcon 9 despegó con éxito la madrugada del sábado para enviar una cápsula para reabastecer la Estación Espacial Internacional. La primera etapa del vehículo fue diseñada para volver a tierra, en este caso un barco al que se le hicieron varias modificaciones, aterrizando suavemente usando propulsores especiales.

Musk anunció el aterrizaje fallido en Twitter. “El cohete llegó al puerto espacial, pero tuvo un aterrizaje forzoso”, aseguró. “Esta vez casi logro encenderme un puro. Aunque el futuro pinta bien”.

Parte del equipamiento de la nave que se conecta con el puerto espacial sufrió daños como consecuencia del aterrizaje forzoso. “La nave en sí está bien”, escribió Musk. “Parte del equipamiento de apoyo en la cubierta tendrá que ser reemplazado”.

No está claro de qué modo puede afectar el fracaso al calendario que tiene SpaceX para desarrollar dicha capacidad. Antes del intento de aterrizaje, Musk señaló que había una probabilidad de éxito del 50%.

Después de lanzar la segunda etapa, los impulsores de la primera etapa del Falcon 9 orientaron el cohete de 14 pisos de altura en posición vertical, mientras bajaba a Tierra y controlaba su descenso. Lograr el aterrizaje es difícil porque la velocidad del cohete debe ser controlada cuidadosamente, y para orientarlo correctamente hay que controlar muy bien los propulsores del vehículo, además de varias aletas hidráulicas.

Hacer que el vehículo vuelva a la Tierra de esta manera no es una idea nueva. La cápsula espacial rusa Soyuz aterriza en Tierra utilizando retrocohetes, al igual que muchos de los vehículos de exploración espacial que aterrizan en otros cuerpos celestes. No obstante, sigue siendo una labor de ingeniería muy difícil, sobre todo con un objeto tan grande.

Musk culpó el aterrizaje forzoso a un fallo de las cuatro aletas “rejilla” usadas para dirigir la primera etapa del descenso. “Las aletas de rejilla funcionaron muy bien desde la velocidad hipersónica hasta la subsónica, pero se quedaron sin fluido hidráulico antes de aterrizar”, escribió en otro tuit.

Este es el motivo por el que las pruebas anteriores de lanzaderas reutilizables han sido en forma de aviones espaciales como el transbordador espacial o el semisecreto X-37 de la Fuerza Aérea de EEUU. Estos vehículos son muy complejos y caros. Algunos cohetes han sido diseñados para ser recuperados a través de paracaídas. Aunque resulta barato y fiable, también se tarda mucho tiempo en recuperar y reacondicionar el cohete para otro lanzamiento.

Un lanzamiento normal del Falcon cuesta aproximadamente entre 65 y 70 millones de dólares (55 y 59 millones de euros), una cifra que de por sí ya es la mitad del coste de los servicios de los competidores, pero el precio podría bajar a entre 30 y 40 millones (25 y 34 millones de euros), según estimaciones de Caceres, si SpaceX logra aprender a hacer aterrizar el vehículo de lanzamiento.

No se sabe cuántas veces podría reutilizarse el Falcon 9. Es muy poco probable que un Falcon 9 pueda ser reutilizado 10 veces o más.

Eso sería especialmente cierto si SpaceX fabricara un vehículo de lanzamiento completamente reutilizable. En la actualidad sólo la primera etapa del cohete Falcon 9 está diseñada para ser reutilizable. En última instancia, SpaceX también espera desarrollar un impulsor reutilizable para la segunda etapa.

 

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