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Una tendencia de la era post-industrial es la búsqueda de expertos, personas a las que se les paga por saber, especialmente para puestos de liderazgo. Los años de experiencia no necesariamente garantizan un buen desempeño en puestos clave. En muchos casos se trata de años de “mala experiencia”. Abundan las personas que en cada empleo siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez, y el resultado de esto es aún peor cuando se trata de un puesto con jerarquía.

“No podemos llenar un vaso que ya está lleno”

El bagaje de la experiencia puede ser un obstáculo para el aprendizaje.

Cuando creemos que hemos adquirido suficiente conocimiento y no hay más por aprender, funcionamos en piloto automático; el cerebro ya “aprendió el camino” y lo puede hacer sin necesidad de pensar.  Es una zona de confort, lo cual no está mal porque nos permite operar con mayor efectividad, pero regularmente tratando de dar la misma línea de solución a cada situación.

Puedes llevar 5 años haciendo exactamente lo mismo en piloto automático, y hasta cierto punto obtener los resultados esperados, pero sin darte cuenta de las áreas de oportunidad para aprender de verdad. “Saber mucho” no es sinónimo de capacidad y eficiencia. Puedes ser un autómata que “sabe mucho”.

Este líder es aún de lo más común:

 – Es reaccionario. Así es como cree que aprende, tapando hoyos, poniendo parches al problema.

 – No acepta contradicciones, cuestionamientos o críticas. Y cualquiera que se le oponga es castigado.

 – Es “sabelotodo”. Su mente se ha cerrado al conocimiento que ya adquirió como “lo verdadero”, y difícilmente acepta ver desde nuevos ángulos.

– Tiende a ser autocrático/autoritario; delega responsabilidad sin autoridad, centralizando el poder y generando contextos de temor/pánico en los demás.

– Estimula el uso de máscaras e hipocresía, con los que si no se sabe algo, es mejor aparentar que sí (lo hace él mismo y lleva a su equipo al mismo hábito).

En la zona de confort tendremos respuestas para las inquietudes del ayer, pero careceremos de preguntas para el futuro. (Eric Hoffer)

Entrar a la zona de expansión

Es necesario valorar la pasión por aprender por encima de la experiencia hueca.

La zona de expansión es donde se produce el aprendizaje e implica:

-Reconocer que hay algo que no sé, y que en algo aún no tengo las competencias.  Esto puede ser un golpe a la autoestima, pero es necesario sobrepasar esta barrera. Hay muchas cosas que no sabemos y que no tenemos por qué ya saber.

 -Voluntad para aprender. (“No sé, pero quiero aprender”)

 -Operar desde la humildad: estar orgulloso por lo aprendido y permanecer abierto al nuevo aprendizaje.

 -Desaprender. Reconocer que hay cosas que simplemente estaba haciendo mal.

No somos un producto terminado y no estamos destinados a quedarnos como salimos de fábrica. El conocimiento nos ayuda a saber, pero no necesariamente nos ayuda a cambiar. Producir cambios requiere de valor, de renunciar a tener la razón, de entrar a lo desconocido siendo a veces torpe al inicio; es entrar a la zona de expansión.

Uno debe encontrar el modo de alimentar y recuperar la curiosidad; no es trivial. En especial para autoanalizarse y saber dónde estamos parados; al inicio puede ser incómodo pero en el largo plazo nos da la habilidad de resolver problemas más rápido y más eficientemente.

Lo antes mencionado es esencial para el desempeño del líder de hoy. No sólo para ser respetado, sino para ejercer su responsabilidad de impulsar el potencial de su staff y obtener los mejores resultados. El líder de hoy tiene la función de orientar la mirada y la voluntad de otros, facilitando el mind-set  necesario para ir a la misma dirección y mientras tanto ser un apoyo para el desarrollo de competencias de su equipo.

El mundo necesita líderes que aprendan a aprender.

México los necesita con urgencia. Es una realidad que la cultura empresarial no tiende a valorar mucho estos rasgos en personas con pasión por aprender, creativas que se atreven a cuestionar (una clase de “divergente”), pues se les ve como una amenaza. Lo cierto es que este perfil es una amenaza para el liderazgo autómata, en el que se cree saber, pero en realidad sólo hay ignorancia y deseo de perpetuar su poder infringiendo pánico en los de abajo.

Si el poder no se usa para aprender y construir, no hay trascendencia.

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