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Soy de la idea de que los cambios son buenos porque nos llevan voluntariamente o involuntariamente a cambiar. La capacidad de hacerlo se llama “resiliencia”. Se genera aun más con un cambio que no esperabas. Personalmente sabía que venía un cambio fuerte para México, aunque no tenía claridad de su forma pero tampoco tenía que tenerla.

1. Si crees que “aceptar”  es estar de “de acuerdo” mejor cambia de país

¿Realmente tengo que estar de acuerdo con la inclinación política de una persona para aceptarla? La realidad es que no. Debemos de aceptar el cambio como primer paso para adaptarnos a él, dedicar energía a negarlo es un desperdicio existencial, descalificarlo solo nos restará tiempo. Estamos ante un nuevo México que necesita nuevos mexicanos.

2. Si te gana la amargura por encima de la curiosidad, mejor cambia de país

El futuro tiene un margen de incertidumbre a considerar. En realidad todo puede suceder. Lo que no puede suceder es que existamos como ciudadano a partir del miedo. Es mejor partir de la preparación en vez de la preocupación. Ser un mexicano inteligente consta de anticiparte a diferentes escenarios, no al miedo de que una esperanza –específica– polarizada  que suceda para condicionar nuestra capacidad de crecimiento.

3. Si generalizas, eres un ignorante. Mejor vete a un país donde “todo esté bien” 

Una característica de la inteligencia elevada consta de considerar realidades que se oponen. Esto no puede existir en una mente polarizada, que idealiza a una situación, persona, partido y candidato. ¿AMLO es bueno o malo? En realidad es ambas al igual que tú y yo. Generalizar con: 

“todos los políticos son lo mismo”, sabes que no es real.

“con un partido todo estará bien”, mismo caso.

“todos los hombres son iguales”, en realidad somos parecidos.

Generalizar te hace ignorante. Asesina tu curiosidad por la infinidad de situaciones, soluciones y oportunidades que hoy se dan ante este cambio.

4. Si no sabes diferenciar entre “reclamar” vs “exigir”, México no te necesita

En realidad estorbas. Donde hay queja no solo no hay gratitud, también hay una profunda comodidad reactiva que delega la responsabilidad que tienes como ciudadano. Esperar que un tercero cumpla algo para que puedas condicionar hacer tu parte le afecta mucho a este país. Mejor vete, ve aun lugar donde todo ya está logrado, donde todo ya esta armado. Te costará trabajo valorarlo porque no lo construiste y podrás quejarte para continuar con la postura pasiva que es mucho más cómoda a la proactiva, la que exige dando y que cree que todo es posible si contamos con el amor suficiente por este proyecto llamado México. 

Entonces, ¿te vas o te quedas?

Hay países abiertos a la migración como Australia, seguro podrás comer más rico que en México.

Si te quedas, necesitas ser un nuevo mexicano. 

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