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A mediados de la década de 1990, la historia de la humanidad dio uno de sus más grandes cambios. Las investigaciones sobre redes, acompañadas con el desarrollo de telecomunicaciones, software y hardware hicieron posible que internet se volviera una herramienta comercial, disponible para todos. Internet no solo fue un avance en la historia de la tecnología, ha cambiado fundamentalmente nuestra manera de ser en el mundo: desde cómo trabajamos, cómo socializamos, cómo nos divertimos, hasta cómo nos percibimos a nosotros mismos, cómo pensamos y qué necesidades tenemos. Además, aceleró el ritmo de la vida, del trabajo, de la sociedad en general y del desarrollo tecnológico, de maneras insospechadas.

Internet apenas tiene unos 25 años de ser una red abierta. Es difícil de saber dónde estaremos en otros 25 años, aunque es relativamente fácil de imaginar: en un smartworld, donde absolutamente todo este online, donde la tecnología se haya vuelto más orgánica –biotecnología– y donde la inteligencia artificial juegue un papel fundamental.

Ahora bien, es posible que el tipo de sociedad digital que seremos en 25 años tome un rumbo en los próximos días, cuando Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, acuda a testificar al Congreso de Estados Unidos.

A principios del siglo XXI, aparecieron las redes sociales digitales. Friendster, LinkedIn, MySpace, Hi5 y Facebook, en un principio, y luego desde Twitter hasta Tinder, cambiaron nuestra manera de socializar, pero también el alcance de nuestra socialización. Poco a poco fueron cambiando nuestras maneras de jugar, de ligar, de pasar el tiempo, de manejar, de caminar, de comunicarnos, de acceder a todo tipo de información, de hacer ejercicio, de trabajar, etcétera.

Y, poco a poco, el mundo de las empresas fue cambiando. No solo las evidentes como Facebook o Twitter, sino las que analizan todos esos tipos de comportamientos, como Cambridge Analytica. Y es que todo lo que hacemos online tiene un registro digital y un potencial valor, que ha dado lugar a preguntas éticas no tan sencillas de responder. Es probable que el caso de Facebook/Cambridge Analytica cambie el rumbo no solo de la compañía sino, incluso, de la política y de la mercadotecnia.

Esta semana Zuckerberg asistirá al Congreso y tendrá que responder a preguntas como por qué Facebook no hizo público que Cambridge Analytica había tenido acceso –de manera ilegal– a millones de datos de usuarios de la red social cuando supieron de ello hace algunos años; cómo van a proteger la privacidad de los usuarios; y qué compromisos éticos, cívicos y políticos tiene Facebook.

Si lo que sucede en la red social, si los metadatos que obtienen los analistas, si los contestar un “inocente test” en la plataforma, puede impactar sustancialmente en el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos (o cualquier país), o si Gran Bretaña abandona la Unión Europea, entonces lo que suceda esta semana en el Congreso de Estados Unidos será de gran trascendencia para el mundo en el que vivamos en años por venir.

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Ciudad de México, 1977. Es director general de Editorial Paralelo 21, donde ha trabajado durante los últimos 10 años y donde además ha sido director editorial y editor en jefe de la revista Mexicanísimo. Es colaborador y escritor de la editorial México Natural. Además ha trabajado en otras áreas como publicidad y logística. Es fanático del Real Madrid y de los Pumas. Entre sus escritores favoritos están Kafka, Gonçalo M. Tavares, Antonio Lobo Antunes, Borges y Octavio Paz.