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En el video Upcycling the Oceans de la Fundación ECOALF, se pueden avisorar dos temas cada vez más necesarios de analizar: la inversión de las funciones y la inversión de los valores. No en el sentido Nietzscheano, sino en el sentido de generación de valor. Pero esa inversión en este caso se llama economía circular – Heráclito – el uroboros[1]. La vuelta a lo básico pero por el lado inverso.

[1] El uróboros simboliza el esfuerzo eterno, la lucha eternal, la naturaleza cíclica de las cosas, el eterno retorno.

 

 ¿Cuál es la inversión de las funciones?

Como se muestra en el video los pescadores levantan basura más que peces y se les paga justamente por levantar residuos, clasificarlos y disponerlos. Para los pescadores cambian muchas cosas, sobre todo el fin de la incertidumbre, basura hay siempre, bancos de peces a veces y cada vez más restringidos. Miles de toneladas de basura, la muerte anunciada de los ecosistemas, pero hasta la muerte genera trabajo. Con menos glamour pero una forma de vida que sostiene las familias, los barcos, los equipos, hasta que todo vuelva. La consecuencia de trabajar con basura hace que se permita volver a pescar en el futuro.

 

¿Cuál es la inversión de los valores?

Javier Goyeneche Presidente de ECOALF define Upcycling como “el convertir algo de baja calidad en algo de mayor valor”.  Acá sí, darle valor a lo que no sólo no tiene, sino a lo que disminuye el valor de otras cosas.

Este ejemplo con la pesca y la basura pasa en todo, los trabajos que parecían destruidos, puede que se “zombifiquen” un poco, pero se reciclan, se valorizan por la inversa, se mimetizan en una etapa de resiliencia.

Y la resiliencia es el gran tema en las ciudades. Las ciudades implosionan y explotan. Según City Metric; las ciudades son epicentros de la actividad humana. Cubren menos del 2% de la superficie de la tierra, pero generan alrededor del 70% del PIB y albergan a más de la mitad de la población humana.

En el artículo Cities in the Circular Economy: The Role of Digital Technology (Ashima Sukhdev et al.) de la Fundación Ellen McArthur, se concluye que: i) la economía circular y  la urbanización son dos tendencias irrefrenables. La economía circular proporciona un marco económico convincente para la utilización efectiva de los recursos y una sólida base económica para hacerlo, mientras que las tecnologías digitales son cruciales para integrar y permitir los principios y prácticas de economía circular en el funcionamiento cotidiano de las ciudades.  Respecto a la economía circular, un estudio de 2015 realizado por la Fundación Ellen MacArthur, sobre el potencial de la economía circular en Europa, sugirió que la mayor parte de la oportunidad económica destacada está directamente relacionada con los avances en la tecnología digital.  Dichos avances, como los sistemas de seguimiento y las aplicaciones móviles, ya sea como un factor clave o de conveniencia, permiten un aumento considerable en las tasas de utilización de activos y la optimización del flujo de materiales, cuyos beneficios suman 900 euros, mil millones anualmente para 2050. Concluyendo que la transición a la economía circular estará impulsada por tecnología digital.

El desafío de la transición y la necesidad de acomodar a la población en rápido crecimiento en un mundo de recursos finitos requerirá colaboración de gobiernos, sector privado, academia, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil. Impulsar la economía circular al proporcionar soluciones digitales que la hagan trazable y eficiente  y cerrar la brecha de información para generar los modelos de negocio que resuelvan temas y que sean sostenibles es probablemente la mejor inversión que a nivel de ciudad se podrá hacer, tanto en lo tecnológico como en lo no tecnológico.

A veces hay que pescar basura para poder comer pescado.

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