Compartir

En una conferencia titulada “Las garantías formales de la democracia”

el expresidente del Uruguay, Julio María Sanguinetti, recordaba que “Aristóteles hace 25 siglos decía que cada sistema tiene su forma espuria: la democracia – la demagogia, la dictadura – la tiranía y la aristocracia – la oligarquía”. La lógica de las ciudades inteligentes también tiene sus formas espurias o subproductos. Y estos pueden ser conceptuales, operativos o sociales.

 

¿Cuáles son sus formas espurias? 

  • El convertir a la ciudad en campamento tecnológico
  • El distanciamiento de la sociedad
  • El instrumento por el instrumento
  • El cliché del progreso
  • El riesgo a la privacidad
  • El ocultar que la tecnología es una carrera perdida si no tiene modelos de negocio
  • Que sólo son sostenibles si se impulsan desde el sector público

 

¿Para qué queremos entonces ciudades “inteligentes”?
  • Para dar oportunidad a la creación de valor público-privado-académico-social-empresarial
  • Para instrumentalizar lo que es automático
  • Para medir, hacer eficaz el sistema y tomar decisiones lúcidas
  • Para que lo económico, social y ambiental se equilibren en forma sostenible
  • Para contener la escala de la ciudad
  • Para incrementar la derrama económica, la gobernanza y la fiscalización de la sociedad a los gobiernos
  • Para transmitir la identidad y personalidad de la ciudad
  • Para conectarnos en redes a escala social con el fin de emprender nuevos negocios
  • Para impactar con realidades y propiciar la gestación de sociedades innovadoras

 

Los temas de las ciudades inteligentes no se dan sólo como abstracciones. Se ha estudiado[1] que el 80% del producto interno bruto de los países se genera en las ciudades; que México tiene un tasa de ancho de banda 10.47%; que al aumentarse en 10% la penetración de ésta el impacto en el ingreso per cápita podría alcanzar un 27% adicional al actual, y que si el ancho de banda de los países aumentara un 10%, ello implicaría un 8% de incremento en el índice de democracia.

Ya se sabe que las formas comunican: a veces lo cortoplacista, otras los tiempos del desarrollo, lo teatral o lo esencial. Por ello no hay que perder de vista que las ciudades en su evolución tienen mucho de artesanal, de cambios moderados, de mucha gente haciendo muchas cosas para, como decía Igor Calzada [2] “recuperar el capital social, lo que siempre han tenido las ciudades, la convivencia”, dando lugar a que el sistema no se convierta en una forma espuria, en un subproducto.

 

 

[1] Impacto de la Educación en la banda ancha fija entre países desde la perspectiva del desarrollo sustentable. Tesis de Doctorado. Evodio Sánchez. 2018.

 

[2] https://www.youtube.com/watch?v=Z2a6Dmt2MYs. El Futuro de Nuestras Ciudades | Igor Calzada | TEDxMontevideo

 

Compartir

Comentarios

comentarios