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“No estoy seguro de que yo exista, en realidad. Soy todos los autores que he leído, toda la gente que he conocido, todas las mujeres que he amado”. Esto respondió Jorge Luis Borges, el inescapable escritor argentino, al diario El País, luego del escándalo que generó en 1981 su “suposición irónica”: había dicho que quizá él no era él, sino un grupo de escritores que vivía en el cuerpo de un actor uruguayo-italiano llamado Aquiles Rosendo Scatamacchia. “No estoy seguro de nada. Imagínese que ni siquiera sé la fecha de mi muerte”, remató.

El autor de Ficciones tuvo, además de un genialidad corrosiva y un sentido del humor de bisturí, la capacidad de anticipar el futuro de varias formas, porque los hologramas de última generación hacen que uno de veras se pregunte: ¿Estoy flotando? ¿Dónde es arriba? ¿Dónde estoy? Es más, ¿quién soy?

Se trata, dicho de manera simple, de la “foto” del campo de luz que, a partir de una suerte de juego de espejos, es capaz de mostrarlo en tres dimensiones. En 1971 su inventor, el físico Dennis Gabor, recibió el Premio Nobel de Física por su trabajo. Luego, con el desarrollo del rayo láser, a partir de los años sesenta se desarrollaron los primeros hologramas como tales.

Hoy, la experiencia de inmersión que ofrecen es cada vez más impresionante. A partir de juegos de cámara y una programación avanzada puedes literalmente dudar de todo lo que ves, oyes y sientes. Da click aquí para viajar un rato por otra dimensión: son ejemplos generados por Visual Studio THEORIZ, con sede en Francia.

Por otro lado, en la reciente Feria del Juguete en Estados Unidos, uno de los mayores atractivos fue SeeMeez, una app que ofrece juguetes virtuales y opera con un celular y una especie de cono de cristales. Además permite crear un holograma del propio usuario y compartirlo con otros.

Sin embargo, no todo el mundo se emociona con ellos. En España, la marca de alimentos infantiles Nutribén acaba de retirar su invento Nutrispoon, una cuchara holográfica que al enlazarse con un celular creaba hologramas en movimiento ante los ojos del bebé. La marca pretendía ofrecer una alternativa al clásico juego del “avioncito”, con el que por décadas mamás y papás han alimentado a sus hijos: en este caso, el avioncito se proyectaba frente a los ojos del niño. Sin embargo, tanto padres como pediatras hicieron tal escándalo por el concepto de exponer a los niños a pantallas, que Nutribén retiró el producto.

Los hologramas tienen, por supuesto, tremendas aplicaciones en la mercadotecnia y la publicidad. Permiten que el público target vea en tercera dimensión un producto, como si lo tuviera suspendido frente a sus ojos. Marcas como Samsung e Intel ya están acudiendo a esta atractivísima forma de presentar sus productos. Además, la empresa Kino-Mo acaba de presentar en CES 2018 Las Vegas nuevos avances en el terreno. A través de hélices, conforma imágenes complejas que se mueven ante tus ojos.

Y para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se está preparando tecnología de hologramas para proyectar en vivo los diferentes eventos. La propuesta de la empresa nipona de telecomunicaciones NTT es colocar múltiples cámaras que seguirán los movimientos de los deportistas y enviarán las imágenes a dispositivos que mostrarán en tiempo real hologramas 3D. Es decir, ya no se trata de sensores colocados en el cuerpo de los atletas, sino de cámaras colocadas en cuatro ángulos, más sensores que emplean luces láser e información de rastreo. Así, por ejemplo, una persona en otro país podrá ver a los competidores luchar en la sala de su casa, tanto en tiempo como en tamaño real y sin necesidad de usar lentes 3D. Y, claro, podrán contemplarlos desde cualquier ángulo.

Ante estos hologramas, más temprano o más tarde varios subrayaremos la afirmación de Borges: “No estoy seguro de existir”.

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