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Cuando pensé en el título de este artículo lo asocie inmediatamente con la banalidad con la que se habla de la felicidad. Por ello, aprovecho de contarte que no buscamos hablar de recetas sobre la felicidad acá, lo que sí encontrarás es una historia de curiosidad entrenada.

Para quienes no me conocen, les cuento que me encanta una escritora nicaragüense llamada Gioconda Belli, he seguido su trabajo de cerca y ciertamente su obra resulta un fascinante universo capaz de transportarte por revoluciones, amores, encantos, magia y el maravilloso mundo de la mujer. Belli ha buscado conjugar desde sus querencias y sus misterios, las ideas, amores y trampas que viven cotidianamente las mujeres.

Ahora ¿qué relación guarda la felicidad, Gioconda Belli y la curiosidad en este artículo? Sencillo: cuando empecé a seguir la obra de esta escritora la pasión por sus escritos, poesías y pensamientos me llevaron a investigar sobre ella. Detonó en mí las alarmas de la curiosidad y la pasión con la que habla de los misterios de las mujeres, se transformó también en mi pasión. El entrenamiento de mi curiosidad me llevó a buscar acerca de su historia de vida. La forma en la que plantea su obra me ha llevado a saber más de la historia de Nicaragua, también ha sido un espejo para reflejar todas las travesías que vivimos las mujeres.

Recientemente, he indagado tanto sobre el tema que he llegado a sentirme cercana a la escritora, a través de mi curiosidad encontré un universo literario que me ha instruido. Esta facultad es desarrollada gracias a todas las herramientas tecnológicas con que contamos, la sensación de cercanía es producto de un indagar constante y de escudriñar aquello que genera en mi pasión. Lo que ha sucedido es que mi curiosidad y relación cotidiana con las redes sociales, hizo que me encontrara en el mismo lugar con la escritora, sí un conversatorio de poesía en una librería me llevó a conocerla.

Indescriptibles las sensaciones que experimenté. Lo que sí puedo decirte son 2 formas en que la Curiosidad se traduce en felicidad, que están verificadas desde mi propia historia:

 

  1. Buscar hasta encontrar:

¡A buscar! En google, en YouTube, en Twitter, en libros, con personas, con artistas, en donde te sientas más cómodo pero ¡busca aquello que detone en ti curiosidad! No te des por vencido porque no consigas algo en específico, tal vez se llama distinto o está en un formato diferente al que estás buscando. Lo que sí es cierto es que si la curiosidad no estuviera entrenada, jamás hubiese dado con el conversatorio de poesía, mucho menos con los detalles de vida que me llenaron de satisfacción al formularle las preguntas que le formulé a Gioconda Belli. Buscar es una obligación para todo aquel que se considere curioso.

 

  1. La alegría liberadora del conocimiento:

Hay muchísimas frases célebres sobre el conocimiento y su poder liberador, yo solo te diré que después que conoces sobre algo e indagas lo suficiente, se despiertan otros universos. Así que cuando encuentras aquello que buscas, la satisfacción está garantizada. Además de liberar en tu cerebro químicos que te producen felicidad y que estimulan tus neuronas. No hay excusas para no adentrarse en el mundo de la curiosidad.

Si ya reconoces lo que detona en ti curiosidad ¡exprímelo! Sácale todo el jugo e indaga, insiste y reflexiona en ello. La felicidad para mi es un camino que incluye el maravilloso mundo del conocimiento ¿para ti qué es?

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