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Durante los últimos años, Big Data se ha convertido en una tendencia fundamental a la hora de tomar decisiones, tanto en el sector público como en el privado. Se calcula que es una industria con un valor mayor a los 122,000 millones de dólares.

¿Qué es Big Data? El concepto sigue evolucionando –y seguramente lo seguirá haciendo–, sin embargo, hoy en día, una de las definiciones más aceptadas es la de Mark A. Beyer y Douglas Lane (2012), de la consultora Gartner: “activos de información de alto volumen, alta velocidad y/o alta variedad que demandan formas rentables e innovadoras de procesamiento de información que permitan una visión mejorada, toma de decisiones y automatización de procesos”.

También conocida como la definición de las 3 V’s, esta deja ver que “Big” no solo se refiere lo “grande” de una base de datos. Alto volumen implica, efectivamente, grandes cantidades de información, con cantidades de datos que van desde los terabytes hasta los zettabytes (1021 bytes) o yottabytes (1024 bytes). Alta velocidad implica la transmisión de grandes cantidades de información, desde transacciones hasta streaming en tiempos muy cortos. Alta variedad, finalmente, tiene que ver con que la información provenga de diferentes fuentes y en diferentes formatos.

Empresas de software, de marketing, de telecomunicaciones, de construcción, de manufactura, de salud, de internet y de tecnología cada vez realizan análisis masivos de datos con una diversidad de objetivos, desde determinar públicos objetivos altamente perfilados hasta para optimizar las líneas de producción. También es una herramienta cada día más usada en política electoral y desarrollo de políticas públicas.

Sin embargo, los análisis de Big Data, son cuantitativos y no integran factores complejos como las emociones humanas. Por ello, más recientemente apareció el concepto Thick Data, que añade el análisis cualtitativo. Los resultados de los analisis de Big Data son utilizados por grupos de filósofos, antropólogos, etnógrafos, psicólogos, sociólogos añadiendo valor al análisis de sistemas dinámicos donde el factor humano es importante.

Actualmente, Thick Data sigue siendo algo relativamente nuevo y desconocido. Hay muy pocas empresas en el mundo que se dediquen a hacer análisis de Thick Data, pero  creo que en los próximos años revolucionará al mundo en múltiples sentidos.

 

Un mundo feliz

Investigando sobre el tema, me encontré con la interesante hipótesis de Martin Kahn, director de Oakwood International: que el jeque Sheikh Mohammed Bin Rashid, primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, esté utilizando esta herramienta para gobernar y que la recién creada Secretaría de la Felicidad (primera en su tipo en el mundo) sea un ejemplo de lo que puede hacerse con Thick Data.

Los Emiratos Árabes Unidos son un país de apenas 3.2 millones de personas y son el 5º país en PIB per cápita. Pero, de acuerdo con el Reporte de Felicidad Mundial no son un país feliz. Ocupan el lugar 28 a nivel mundial. El primer lugar lo ocupa Dinamarca. México está en el lugar 21. Más allá del ranking, es probable que un análisis de Thick Data haya mostrado una necesidad imperante de ser felices por lo que se haya tomado la decisión de crear la Secretaría de Estado cuya misión es: “ser felices y positivos como un estilo de vida, lo cual es un propósito superior del trabajo del gobierno”. Vale la pena entrar a su página (www.happy.ae/en) y conocer sus objetivos, estrategias y los programas que han desarrollado para ser felices.

 

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Ciudad de México, 1977. Es director general de Editorial Paralelo 21, donde ha trabajado durante los últimos 10 años y donde además ha sido director editorial y editor en jefe de la revista Mexicanísimo. Es colaborador y escritor de la editorial México Natural. Además ha trabajado en otras áreas como publicidad y logística. Es fanático del Real Madrid y de los Pumas. Entre sus escritores favoritos están Kafka, Gonçalo M. Tavares, Antonio Lobo Antunes, Borges y Octavio Paz.