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Acabo de terminar de ver Alias Grace, la serie de Netflix basada en la novela de la Margaret Atwood. Qué cosa, la fuerza de su narrativa me dejó impresionada en varios sentidos. Se basa en el caso real de Grace Marks, una inmigrante irlandesa del siglo XIX llegada a Canadá, quien a los 16 años fue acusada de ser cómplice de dos asesinatos.

La riqueza de la trama se basa en las muchas capas emocionales de la protagonista. Para algunos es una cínica asesina, otros la ven como una víctima absoluta, otros más la consideran loca, manipuladora, mosquita muerta, mentirosa. Ahí está la verdadera potencia de un personaje, en ese nudo de interpretaciones y en la polisemia de quien no es bueno-buenísimo ni malo-malísimo, sino algo intermedio. Los personajes que nos tocan y perduran son aquellos que revelan rasgos contradictorios de su personalidad conforme los hechos los obligan a reaccionar. Por eso sentimos cercana a Grace. Y tampoco Mary Whitney, Nancy, el señor Kinnear, McDermott, Jamie ni el doctor Jordan  pueden ser reducidos a una interpretación simplona. Tiene tensiones, prejuicios, deseos ocultos.

Atwood, escritora de solvencia narrativa, sigue la línea de los grandes creadores, de Rulfo, Nabokov, las hermanas Austen, Fernando del Paso, Shakespeare, Flaubert, Cervantes, Mary Shelley. Todos ellos amasaron hombres y mujeres de ficción que revelan las contradicciones y grietas humanas, que revelan su esencia cuando las circunstancias los empujan, que no suelen ser siempre lógicos ni políticamente correctos.

¿Qué tiene todo esto que ver con la mercadotecnia? Mucho, me explico. En el corazón del Content Marketing están las historias, es decir, viene implícito el desarrollo de personajes y lo mejor es que estos sean una fuente inagotable de situaciones. Acabo de regresar de León, Guanajuato, donde impartí el módulo Inbound Marketing y Content Marketing dentro del Diplomado Digital Marketing and Social Media, presentado por Neurona Digital, la COFOCE y el Tec de Monterrey. Durante las sesiones, que disfruté en serio, los alumnos y yo revisamos ejemplos de personajes sólidos, complejos, cuyas historias comprenden una riqueza de matices. Uno de ellos, Coco Chanel, fue una mujer que se creó a sí misma una historia, la cual sigue soportando la mística de la marca internacional.

Durante las sesiones de trabajo, los alumnos esbozaron personajes que servirán de soporte a la generación de contenido de sus proyectos del diplomado: una chica que quiere innovar el negocio familiar pero se topa con la resistencia de su papá, el jugador de futbol retirado que pasa sus días apostando en una app de futbol, el empleado que siente vértigo al tener que tomar una decisión y se siente parado en la punta de un rascacielos, pensando si se lanza o no al vacío. Me emociona ver cómo caen veintes que llevan a pasar de una “historia madre” a la generación de historias que van a servirse a las audiencias de manera constante, para entretener, informar, enriquecer, resolver problemas, generar comunidad.

Cuanto más entendamos a nuestros personajes, sus tensiones, sus deseos y conflictos internos, más ángulos podremos explotar de ellos y hacer que resuenen en nuestros clientes. Así que ver Alias Grace con ojos del mercadólogo que toma nota de caracteres, giros y nudos en la trama es, también, una forma de trabajar creativamente.

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