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Bloody hands
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Alguna   vez   te   has   preguntado   ¿por   qué   muere   la   curiosidad?   ¿qué   puede   matarla?

El asesinato es el acto donde se le quita a alguien la vida con alevosía y ensañamiento, es un acto cargado de violencia que busca coartar la existencia del otro. Cuando decimos que existen asesinos de curiosidad, nos referimos a aquellos factores/personas/frases/elementos que buscan coartar la existencia de nuestra curiosidad, sí: asesinarla. Nada parece más conveniente que matar aquello que puede sumergirnos en el conocimiento y de alguna forma, liberarnos.

¿Qué te parece si hablamos de ellos? Tenemos algunos asesinos de curiosidad identificados:

 

  1. El miedo a descubrir:

 El miedo parece ser un sentimiento recurrente que paraliza las actividades humanas. El descubrimiento, en cambio, está cargado de elementos que apelan a la novedad y el aprendizaje. Parece que ambos no pueden convivir, pero no es así, para quienes empiezan a sentir curiosidad por algo pueden quedar paralizados frente al descubrimiento y no avanzar a causa del miedo.

Es muy común que este factor se utilice para regular actitudes en niños, por ejemplo cuando buscan introducir sus pequeños dedos en los toma corriente y la madre decide asustarlo con una especie de sobresalto para que asocie que hacer esto puede ser peligroso. De esta forma, el miedo al descubrimiento queda evidenciado y además se volverá recurrente.

Así mismo pasa con cambiar algo que nos genere confort en nuestra vida cotidiana. Los descubrimientos producto de nuestras inquietudes y curiosidades pueden estar siendo coartados por el factor miedo. Y tú ¿a qué le tienes miedo a descubrir?

 

  1. La falta de asombro

 El asombro frente a una situación es uno de los elementos que más nos conecta con la curiosidad. Cuando nos dicen “te tengo una sorpresa” puede causarnos tal nivel de angustia que hay personas que prefieren no vivir una sorpresa, no les gusta. Esto hace que vayamos perdiendo nuestra propia capacidad de asombrarnos.

El dar por sentado que todo está dicho, visto, explorado y conocido hace que no sintamos la más mínima emoción, conexión, intriga por nada. Esto mata la curiosidad, no hay nada qué buscar. Todo está listo en el mundo. Si este pensamiento estuviese bien ¿cuántos descubrimientos no hubiesen ocurrido?

 

  1. Lo convencional

La insubordinación es una de las características de la curiosidad. Los descubrimientos aportan saltos en la evolución de la humanidad, buscan encauzar la curiosidad y profundizar en conocimiento, la tecnología es uno de los casos más recurrentes. En el año en el que se crea el primer teléfono móvil hasta el día de hoy ¿cuántos cambios ha tenido sus características? Las suficientes como para adaptarse a las nuevas prácticas cotidianas y estilos de vida.

Crédito de la imagen: Infografía de los 15 teléfonos móviles más influyentes de la historia de Valor top

 

Esta evolución tecnológica termina siendo un desafío frente a lo convencional. Lo que transforma verdaderamente lo convencional es la temporalidad, en la actualidad los descubrimientos en la ciencia avanzan mucho más rápido que hace dos décadas, por ejemplo. Esto hace que lo convencional sea siempre un estado en juicio en grandes temas pero en lo personal ¿qué hay de convencional en ti que no te permite explorar?

Te invitamos a transcender el miedo y aprender, encontrar belleza en detalles, dejarte sorprender de vez en cuando y no permitir que maten tu curiosidad. Por último, no niegues la fascinación por lo desconocido, tampoco aceptes todo. Innovar no sería innovar, hasta que no indagas hasta lo más profundo.

Crédito de la imagen: https://morguefile.com

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