Compartir
Reading Time: 3 minutes

Se presentaba como fotógrafo enviado por la ONU a campos de refugiados y engañó a muchos. Llegó a tener 125 mil seguidores en Instagram. Medios como The Wall Street Journal, Vice y la BBC Brasil publicaron sus imágenes. Getty Images le compró fotos. Sin embargo, no es fotógrafo. No ha estado en Gaza, en Irak ni en Siria. Es más, ni siquiera tiene esa cara: se los tomó “prestados” al surfista británico Max Hepworth-Povey. Eduardo Martins es una identidad completamente falsa.

La historia se sostuvo por varios años, pero comenzó a hacer agua a mediados de este año, cuando Martins ofreció sus fotos a la BBC Brasil, mientras dijo encontrarse en Mosul, Irak. El sitio publicó las fotos, pero Natasha Ribeiro, quien colabora con la BBC Brasil y vive en Medio Oriente, preguntó por Martins a sus amigos en Irak. Nadie sabía de él. Los colegas en zonas de guerra son pocos, así que todos se conocen. Ribeiro se puso a investigar y encontró que Martins no había estado en los lugares donde decía haber tomado fotos y nadie lo había visto nunca.

En agosto, la BBC Brasil le preguntó a Martins por su cargo y éste respondió vía WhatsApp: “Soy voluntario en el campo de la ONU y trabajo en la organización de los campos de refugiados”. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados no tiene ningún registro de su nombre. Al seguir el hilo del asunto, la BBC Brasil encontró que varias fotos vendidas por Martins como suyas a Getty Images y Zuma Press eran imágenes editadas de otros fotógrafos. Cuando se hizo pública la falsificación, los bancos de fotos eliminaron las imágenes y la BBC Brasil hizo lo propio, además de ofrecer disculpas a los lectores.

 

Cuando un fotógrafo brasileño, amigo suyo a través de las redes, le dijo a Martins que pesaba sobre su trabajo la sospecha de fraude, este contestó que se iría un año a pasear por el mundo. Borró la cuenta de Instagram y canceló el número de WhatsApp, de modo que la identidad del suplantador sigue sin conocerse.

Más allá del escándalo, quien haya creado el perfil fraudulento conoce bien estas cuatro claves del Storytelling y las usó con pericia:

  1. Crea un personaje cercano y querible. La cuenta de Instagram de Martins combinaba la adrenalina de fotos en zonas de guerra, con imágenes de él practicando surfing en Australia. Es decir, manejaba bien el ritmo y los acentos: ni siempre un mundo idílico, ni todo el tiempo inmerso en la tragedia.
  2. Ofrece una historia con la que la gente quiera relacionarse. El supuesto fotógrafo era, para sus seguidores, un ejemplo de superación personal. Dijo haber sido víctima de abuso sexual y padecido leucemia, pero subrayaba que ahora su motivación era dar a conocer la situación en las zonas de conflicto.
  3. Imprímele un cierto tono heroico. Martins se presentaba como un tipo sensible y humano. En octubre de 2016 dio este testimonio a la revista Recount: “Una vez, durante un tiroteo en Irak, dejé de fotografiar para ayudar a un niño que había sido golpeado por una bomba molotov y lo saqué de la zona de fuego. Dejé de ser un fotógrafo y fui un ser humano. En momentos así no puedo ser imparcial”.
  4. Aprovecha al máximo tu red de contactos. A través de un impecable trabajo de relaciones públicas, el orquestador del fraude no sólo se supo relacionar con la gente indicada, sino también logró que fotógrafos profesionales le dieran su respaldo, recomendando su trabajo a varios medios. Ello contribuyó a su éxito.

A propósito del caso Martins, el catedrático Ferrán Lalueza, de la Universidad Abierta de Cataluña y quien fue citado por el periódico La Vanguardia, señala: “Somos crédulos cuando nos cuentan una historia que nos gustaría creer que es cierta”.

Si el Storytelling visual funciona tan bien para hacer un fraude te pregunto: ¿te imaginas lo que puedes hacer por tu marca si construyes en torno a ella un personaje querible, uno cuya historia la gente quiera creer que es verdad?

 

Comentarios

comentarios