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“Yo me dedico a contar historias”, dice el dibujante y cineasta español que hace un par de semanas creó en Twitter un thriller por entregas exitosísimo, de los más sonados en la historia de esa red social. Manuel Bartual, de 38 años, estaba de vacaciones y concibió una micronovela de suspenso que contaría en Twitter, ilustrándola con fotos y videos del celular. La pensó, hizo una escaleta y luego la ejecutó con pocas variantes sobre su idea inicial: las novedades vinieron de atender algunos de los miles de comentarios que generó el hilo narrativo, que se convirtió en Trending Topic (algunos tuits recibieron más de 40 mil likes). Nunca se imaginó que tanta gente se interesaría por el tema, de tintes paranormales: en unos días Bartual pasó de 16 mil seguidores a alrededor de 400 mil, entre los cuales estuvieron Gerard Piqué e Iker Casillas y hasta la policía de su país. Algunos que siguieron al escritor le dieron unfollow al final, cuando descubrieron que se trataba de un “engaño”, así que hoy tiene 370 mil.

Muchos se mostraron incrédulos de que la ficción lograra atrapar a tantos, haciéndolos creer que se trataba de algo que sucedía en la realidad. Otros, por el contrario, encontraron lógico que una historia sólidamente contada, en tiempo real y con recursos narrativos eficaces, se convirtiera en tal suceso. Algunos la compararon con el radiodrama La guerra de los mundos, de Orson Welles (1938) y con el falso documental El proyecto de la bruja de Blair (1999). Los tres abordaron en su momento supuestos casos verídicos narrados en primera persona, que involucraban hechos sobrenaturales, de tal forma que miles creyeron en la veracidad de lo contado.

Si se estudia el caso Bartual desde la óptica del Storytelling se ve que revela varios principios de cómo lograr que una historia convenza y se vuelva viral. Aquí van los tres principales:

  1. Entender que se tiene dinamita entre las manos=valorar la fuerza de una narrativa limpia. Las herramientas que empleó el dibujante son un narrador creíble, que emplea lenguaje cotidiano e ilustra lo que le pasa con fotos y videos amateur, además de una historia bien pulida desde el principio, con los puntos álgidos trazados y el final, ya resuelto. La viralización que Bartual logró no fue producto de una chiripa, sino de un dominio de los recursos que convierten una anécdota cualquiera en una historia plena. Él mismo lo declaró: “Llevo toda mi vida contando historias”. Por eso, quizá no sea redundante recomendar a marcas y creativos asomarse a lo que los escritores tienen que enseñar en cuanto a estructurar una historia poderosa.

2. Administrar la voracidad=respetar el ritmo narrativo. El primero y segundo días, el dibujante puso 23 y 24 tuits. El tercer día aumentó a 44, el quinto día llegó a 77 y el sexto día, el clímax, rebasó los 145 tuits. Es decir, su frecuencia de posteo no sólo correspondió con la intensidad del suspenso, sino que incluso en el día de mayor actividad respetó el tiempo lógico entre un tuit y el siguiente. Lo explica bien el escritor mexicano Alberto Chimal en su sitio Las Historias: “Un tuit que sugería el comienzo de una situación peligrosa ‘en vivo’ no tenía una continuación inmediata, por ejemplo, para sugerir que el personaje/narrador estaba ocupado “viviendo” los hechos y no podía tuitear […] la mayor virtud de Bartual es haber planeado su historia para incluir pausas y demoras ‘plausibles’”.

  1. Incluir acentos de humor=no tomar las cosas tan a la tremenda. En una de las noches en las que ocurre la novela por entregas, el narrador tiene un sueño en el que un comediante español le dice: “Está la cosa muy malaa”. Claro, ese gesto baja la tensión y da un respiro al lector. Al respecto dijo Bartual: “Los toques de humor funcionan muy bien”. Hay que dejar de tenerle miedo al humor en Storytelling. Ni siquiera en los temas más serios viene mal una cuña divertida.

Lo indiscutible es que, como siempre, las historias siguen enganchándonos y seduciéndonos.

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