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Electronic remittance through the Internet
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Todo lo que nos rodea está siendo afectado por la llegada de la esfera digital y el dinero no podía ser la excepción. Resulta que en paralelo a la subida y bajada de las diferentes bolsas de valores o a la caída de precio del petróleo, están ya en funcionamiento diversos mecanismos de transacción que se salen de lo común y que si bien algunos de ellos han tenido un inicio atropellado e incluso escandaloso (Bitcoin), poco a poco están siendo aceptados por el consumidor, que al parecer empieza a estar harto de cargar papelitos y pedazos de metal en sus carteras.

SI bien siempre existe el escepticismo al momento de adoptar un cambio por el común de la población, hay un segmento que está dispuesto a arriesgarse y a probar nuevas formas de hacer las cosas, los Millenials. Esta nueva camada de adultos jóvenes híper acelerados, están dispuestos a probar y adoptar todo aquello que haga su vida más fácil o simple. Y son precisamente ellos los que están apoyando, sin querer o queriéndolo, que estos nuevos desarrollos tengan el éxito que se espera alcancen.

Esto está convirtiendo al dinero como tal, en un negocio más a tomar en cuenta: el mercado de las transferencias y pagos alternativos llegó. Esto coloca en una posición comprometedora a los organismos financieros y a la banca en general. Empresas de tecnología, autoservicios, proveedores de telefonía e incluso las mismas marcas están ofreciendo caminos más convenientes para la adquisición de bienes o servicios.

¿A dónde nos puede llevar esto?

Sin duda a una nueva forma de ver la economía, en la que cualquier marca podrá establecer su modelo de intercambio según le parezca más conveniente.

Pero mientras eso se convierte en realidad me gustaría compartirles algunos ejemplos que les pueden servir de inspiración para considerar la adopción de esta nueva tendencia dentro del modelo de negocio de su empresa.

Carteras virtuales: Son todos aquellos servicios que integran en un dispositivo celular la capacidad de pagar cualquier bien o servicio vía un código de barras, un mensaje o incluso usando tecnología NFC. Esta variante está sujeta a un previo registro de una tarjeta de débito o crédito, una cuenta bancaria o bien un programa de lealtad que utilice puntos. Si bien es la que encontramos más ligada a la banca tradicional, es un modelo que puede migrar rápidamente a la utilización de puntos o programas de incentivos.

Aplicaciones de terceros: Siguiendo un esquema similar al caso anterior, las aplicaciones de terceros incorporan una función de pago a su menú de opciones al permitir, además de ordenar un producto o pedir un taxi, pagar el bien o servicio directamente en ellas. La tendencia indica que además de estar ligadas a una cuenta bancaria incorporan por si mismas un programa de incentivos o lealtad.

Wearables: Son todos aquellos aparatos electrónicos que usamos como un accesorio o una prenda más y que además tienen conexión a internet. Gracias a esta última capacidad pueden incluir en ellos mismos una aplicación de pago o bien estar conectados a un dispositivo móvil para todavía hacer más sencillo el proceso de pago. Con solo un toque en el dispositivo, mencionar una frase o activar un widget en el mismo, el pago puede realizarse.

Pagos biométricos: Está tecnología utiliza como mecanismo de seguridad algún patrón que se identifique como único en el ser humano (iris del ojo, huella dactilar, patrón de voz, mapa facial, etc.) y que sirva como firma electrónica dentro de un software para que se realice la transacción. Definitivamente el reconocimiento más usado es el de la huella dactilar y que está siendo utilizado no solo para pagar sino también para activar otras funciones en dispositivos móviles.

Correo Electrónico, mensajes SMS y Tweets: A finales del siglo pasado con el surgimiento de PayPal se permitió que entre los terceros pudieran existir pagos a través de un e-mail. En la actualidad grandes emporios de la tecnología como Google permiten ya el pago vía mensajería instantánea, un SMS o incluso un Tweet de “buena voluntad” hacia algo o alguien.

 

Con este panorama clarificado ¿qué es lo que le queda a una marca por hacer o enfrentar?

A mi parecer el primer punto sería no entrar en pánico, al contrario, representa una oportunidad increíble de insertarse en el medio de esta revolución para incrementar sus beneficios, su publicidad y la lealtad de sus consumidores.

En segundo lugar, debemos estar preparados para una sociedad que cada vez más dependerá menos del papel moneda. Como ejemplo puedo mencionarles que, según un informe del Banco Central Europeo, sólo el 27% de las compras realizadas en Suecia se realizan en efectivo. Esto le permitirá al consumidor una mayor tranquilidad al momento de estar de compras, al no cargar efectivo y tenerlo todo concentrado en un dispositivo o aplicación será más natural realizar dicha compra.

En tercero, es inteligente apuntar cada vez más hacia el target de los Millenials, que como comentábamos al inicio están más dispuestos a dejar atrás su cartera para concentrar toda su economía en sus dispositivos inteligentes.

Y por último viene la parte donde la creatividad debe estallar. No nos quedemos solamente en la transacción, hagamos de su pago toda una experiencia que le brinde beneficios más allá de lo que su manera regular de comprar le ofrece. Si lo hacemos divertido o gratificante es casi seguro que buscará más utilizar nuestro canal de pago que el tradicional.

Así que ya saben, es mejor empezar a planear estas nuevas alternativas de comercialización antes de que su competencia lo haga.

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