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Se acerca el fin de año y con ello, un gran porcentaje de los trabajadores mexicanos empiezan a visualizar si existe la posibilidad de iniciar los trámites de jubilación. En este momento, observan el monto de los ahorros obtenidos en su afore de acuerdo a los años laborados y calculan la pensión de la que dispondrán con el fin de determinar la viabilidad de tomar dicha decisión. Lamentablemente, pocos se preocuparon por ahorrar algún dinero extra durante los años productivos con el fin de poder retirarse cómodamente.

Pensar en un ahorro a corto plazo resulta una constante en la mayoría de empleados del país. Tradicionalmente, se destinan estos montos para disfrutar de las próximas vacaciones en familia, la adquisición de un auto, o la compra de aparato o dispositivo electrodoméstico. La realidad es que se olvida el ahorro a largo plazo, teniendo en la mira el goce de éstos en el momento del retiro laboral.

Muchos de nosotros nos podemos preguntar en primera instancia: ¿Cuándo es el momento ideal para invertir en un fondo para el retiro? El momento perfecto redunda en el inicio de las actividades de un profesional en un trabajo formal. Resulta también clave que la fuerza laboral tenga en mente que una proporción mínima del salario pero constante, puede generar grandes creces a futuro. Por lo tanto, no es necesario destinar una gran cantidad de forma mensual. Por otro lado, es necesario que las personas empiecen a visualizar desde temprana edad laboral cuáles son sus gastos en la actualidad y cuáles podrían alcanzar en un futuro, considerando también la inflación anual. Una vez planeado, aunque resulte complicado cuando se es joven, debemos imaginar la forma en que se desea vivir cuando el trabajador tenga los 65 años – edad promedio de jubilación.

Si bien todos los trabajadores formales cuentan con una cuenta de Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), en la cual se retiene el 6.5% del salario para destinarse de cara al retiro, estos fondos usualmente no llegan a ser suficientes en el momento de la jubilación. Por ello, es importante analizar el Afore que más les convenga en relación a los beneficios que proporcionan y decidir por una acción de ahorro personal proactiva.

Es importante mencionar uno de los mayores beneficios del Afore: el Ahorro Voluntario. Se trata de un fondo adicional en el que los trabajadores realizan un depósito dependiendo de sus objetivos y prioridades, los cuales les permitirán disponer del monto para su utilización en un futuro. El Ahorro Voluntario se divide en 3 Tipos:

  1. Corto Plazo (disposición a partir de los 2 meses)
  2. Mediano Plazo (mínimo 5 años)
  3. Largo Plazo (hasta el que trabajador cumpla los 65 años de edad)

Para las personas que no cuenten con un trabajo formal y por lo tanto no puedan gozar de las prestaciones, los Planes Privados de Pensión son una gran alternativa. Consiste en una inversión a largo plazo que generará rendimientos en el tiempo seleccionado, y que serán entregados a partir de los 65 años de edad. Este tipo de planes de pensión son instrumentos financieros seguros, ya que resultan en inversiones de bajo riesgo. Además, una buena estrategia para el retiro debe contar con una planeación en términos de salud, ya que conforme pasan los años esta se va deteriorando, por lo que los gastos en medicamentos y doctores pueden convertirse en un desembolso no contemplado. Por lo tanto, un seguro de gastos médicos mayores y de defunción debe ser incluido en el plan.

En conclusión, para gozar de una cómoda jubilación, cualquier medio que permita ahorrar a las personas es válido. Uno de los métodos clásicos se basa en recurrir al ahorro bancario tradicional en el cuál se destina el 10% de los ingresos a un fondo y, de esta manera, se minimizan los gastos hormiga que pueden surgir en el día a día.

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Por: Israel Coto, Director de la Oficina en Ciudad de Microsip

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