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En tiempos en los que la competencia empresarial es cada vez más intensa y tenemos a un consumidor más exigente e infiel con las marcas, ¿Cómo puede ayudar a una empresa ser disruptivo?
Los ejecutivos siempre quieren hacer innovaciones en sus compañías, pero lo pretenden realizar con las mismas estrategias de siempre, lo cual  puede alejarlos de su objetivo. Con la consultoría disruptiva (consultoría enfocada en obtener resultados en el corto plazo), mapeamos constantemente la experiencia del cliente para encontrar maneras distintas de hacer las cosas con los mismos recursos de las firmas. La idea es sacar de la zona de confort a los ejecutivos para que se atrevan a hacer cosas nuevas.

Esto es importante en estos momentos en los que los consumidores buscan  que atiendan sus necesidades con mayor inmediatez. El espíritu emprendedor moderno debe residir en equivocarse más a menudo. Si no te equivocas mucho, es que no lo estás intentando con ganas, cito a Woody Allen.

Y los ejecutivos no quieren tomar riesgos
Lamentablemente vemos a muchos empresarios que tienen miedo al cambio, a salir de su zona de confort. Creo que esto se debe a que estar al mando de una compañía –con todos los retos que eso implica– es tan duro que no quieren hacer más cambios. Sin embargo, la competencia te obliga a dar ese salto para fortalecerte. Pero cuesta mucho más resistirse que adaptarse, al menos, mucho mas tiempo y recursos lo primero que lo segundo.

Y si, si pienso que es posible aplicar la consultoría disruptiva en el campo de la política
Sí. La experiencia que tuvimos con el presidente Barack Obama nos enseñó que la gente está buscando cambios. Creo que a eso se debe el éxito del presidente: no solo ofreció modificar las cosas, sino que lo está haciendo. Además vemos que las personas ya no confían en lo que escuchan, son escépticas. Por ello es necesario tener un mensaje disruptivo  ya que quien no se atreve a salir de la caja, desaparece del radar del público. Y de esto depende, en el caso de un político, ir delante de las encuestas, obtener más votos o ganar.

Pese a esto, vemos que muchos políticos todavía siguen recurriendo a las mismas estrategias para llegar al público. ¿Será que son temerosos a los cambios?
Algunos sí y otros no, como todo en la vida. En la mayor parte de los casos el miedo a cambiar es persistente.  Este temor tiene que ver con que la población está cada vez más informada y la repercusión de sus acciones es más inmediata. Antes nos podía tomar varios años darnos cuenta de que las cosas no estaban bien, ahora eso se da cuestión de minutos gracias a toda la conectividad que tenemos.  Por ello, al político moderno le aterra tomar decisiones inmediatas porque siente que puede equivocarse.

En ese sentido, ¿Cuándo conviene ser disruptivo?
No hay que hacer disrupción por disrupción misma.  Hay que ser disruptivo cuando veamos que estamos atrapados en alguna situación complicada y no podemos salir de ella haciendo lo que siempre solemos hacer. Ahí es cuando se debe asumir riesgos y ser disruptivo.

Retoma y finaliza preguntandome ¿Cuáles son los errores comunes en los que caen los políticos y empresarios cuando pretenden ser disruptivos?
E Insisto, que creo que son varios. El primero tiene que ver con la agilidad en la toma de decisiones. Como comentamos,  los políticos tienen un poco de miedo a  tomar decisiones de forma ágil  porque piensan que esa rapidez va a hacer que se pierdan de algún detalle. Y eso no necesariamente es así. Muchas veces tomar decisiones en forma lenta hace que la política se vuelva pausada y, como consecuencia, la economía.

Si no hay disrupción en mercados cada vez más ágiles, nada aguanta. El otro error común es el miedo al cambio. Vivimos en una sociedad que constantemente está evolucionando (algunas veces hacia arriba y otras hacia abajo)y vemos en varios  países una mayor pluralidad de partidos políticos, esto hace que tengamos que apresurarnos a hacer las cosas de manera distinta.

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